M. BARRAL / AGENCIAS | A CORUÑA / SANTIAGO
El tiempo de espera hasta que los marineros del atunero vasco Alakrana sean liberados cae como una losa sobre el ánimo de los familiares de los tripulantes gallegos, que se muestran cansados y abatidos cuando se cumple un mes del secuestro del pesquero. "¿Cómo vamos a estar? Preocupados. Cada día que pasa peor porque no se puede soportar esta incertidumbre", explica, Secundino Dacosta, el padre del marinero del buque del mismo nombre y natural de Cangas.
El pesquero vasco fue secuestrado el 2 de octubre y desde entonces las familias han podido hablar muy pocas veces con su allegados. Las noticias que tienen les llegan a través de la casa armadora del atunero o del Gobierno. Además, los piratas tienen a los marineros retenidos en el comedor y sólo permiten a una o dos personas subir al puesto de mando para hablar con las familias y tranquilizarlas.
Carmen Blach, la hermana del patrón del Alakrana, Ricardo Blach, se muestra abatida como Dacosta: "Tenemos el ánimo muy mal porque son muchos días y estamos muy cansados. Todos los días son iguales, unos lo llevas mejor y otros peor, pero son todos malos. Es muy fuerte, no se lo deseo a nadie", declara emocionada.
Sobre las negociaciones para liberar a los tripulantes, los familiares dicen saber muy poco porque la armadora y el Gobierno no les informan del asunto. "Nos dicen que las negociaciones están avanzadas pero hasta ahora no hemos notado cambios. Lo que está claro es que no hay más remedio que pagar el rescate", sentecia Secundino Dacosta. Mientras, Blach asegura que casi no sabe nada del asunto porque la negociación "la llevan ellos". "No sé si el Gobierno o la compañía pero hay que darse cuenta de que detrás están los piratas", explica la hermana del patrón del Alakrana.
A la preocupación de los familiares por la larga espera se suma la angustia que producen las informaciones de más ataques a otros barcos en la zona en los últimos días. No saben cual es la solución al problema pero aseguran que las gestiones realizadas por el Gobierno desde el secuestro "se podían haber hecho antes". "Esto se pudo evitar pero es lo que hay", señala, apesadumbrado, Secundino Dacosta.
Mientras los allegados de los tripulantes gallegos del atunero vasco esperan ansiosos el día en que les notifiquen que los marineros han sido liberados, fuentes cercanas a la negociación aseguraron ayer que los tripulantes se encuentran bien y que las gestiones para liberar al Alakrana avanzan "a buen ritmo".
Los piratas, según los propios tripulantes del pesquero, están tratando bien a los secuestrados, permitiéndoles comer, dormir y ducharse. Sin embargo, en una de las comunicaciones de los marineros con sus familias, explicaron que los corsarios les han sacado todas las pertenencias de valor que tenían a bordo. "Nos han dejado con los puesto", denunciaba uno de los tripulantes gallegos.
La situación se repite pues los secuestradores del Playa de Bakio -atunero vasco capturado en abril del año pasado- también robaron a los 26 tripulantes que tenía la embarcación.
La ministra de Defensa, Carme Chacón, ya anunció que el secuestro sería más largo que el del Playa de Bakio pero los familiares, con el antecedente de este secuestro, que duró una semana, tenían la esperanza de que el cautiverio acabase pronto.
El dato más desesperanzador es que el grupo de piratas que retiene al Alakrana, conocido como Los que roban en el mar, mantuvo secuestrado este año durante cuatro meses a un buque alemán, desde abril hasta agosto. Las negociaciones para su liberación parten de una demanda inicial de los corsarios de 2,7 millones de rescate.