AGENCIAS | BRUSELAS
La CE avisó ayer de que el proyecto de piscifactoría de cabo Touriñán autorizado por la Xunta debe someterse a una evaluación previa de impacto medioambiental porque se instalará en el espacio protegido de A Costa da Morte. Además, añade que si se comprueba que su impacto será significativo, la piscifactoría sólo podrá ponerse en marcha si no hay alternativas y se demuestra que reviste un "interés público prioritario".
Así respondió el comisario de Medio Ambiente, Stavros Dimas, a una interpelación del eurodiputado de ERC, Oriol Junqueras, que denunciaba que el proyecto tuvo "una enorme contestación social y fue rechazado por el anterior Gobierno autónomo por su elevado impacto ambiental y el crítico estado ecológico y paisajístico de la zona si se llegara a construir esta planta".
"La CE desea subrayar que, antes de conceder su autorización al proyecto de nueva piscifactoría en este Lugar de Importancia Comunitaria, las autoridades competentes deberán garantizar el cumplimiento" de la directiva de hábitats, afirma Dimas. Tal norma obliga a evaluar el impacto de todo proyecto o plan que pueda tener repercusiones en espacios protegidos por la Red Natura 2000.
"Una vez efectuada la adecuada y preceptiva evaluación (en la que se han de tener en cuenta las repercusiones acumulativas de otros planes y proyectos), las autoridades competentes deberán determinar si se prevé un impacto significativo en el lugar. En caso afirmativo, el proyecto sólo podrá proseguir a falta de soluciones alternativas, en caso de que revista un interés público prioritario, y previa adopción de medidas compensatorias que mitiguen los daños ocasionados al lugar", explicó Stavros Dimas.
La piscifactoría de Touriñán, autorizada por el último gobierno de Fraga, fue rechazada por el bipartito por estar en Red Natura. Sin embargo, en septiembre la nueva Xunta anunció que permitirá su construcción.
La idea de recuperar la planta de acuicultura de Pescanova en Touriñán quedó plasmada el pasado 10 de septiembre cuando la Xunta presentó las modificaciones del plan acuícola heredado del bipartito. Fue la principal novedad de un proyecto sectorial que daba el visto bueno a la construcción o ampliación de otras 21 plantas en el litoral gallego. Además, con respecto al anterior modelo, de la lista de enclaves se cayeron cuatro proyectos: Laxe Brava (Ribeira), Merexo (Muxía), Seiruga (Malpica) y Xandriña (Camariñas). El argumento dado por el Ejecutivo gallego es que causaban impacto tanto a viviendas como a la población y a la actividad diaria de los habitantes.
Mientras, se sumaban dos proyectos nuevos, uno en Lires (Cee) y el de Touriñán, con lo que la nueva Xunta autorizó 22 actuaciones -doce de nueva construcción y el resto de ampliación de instalaciones ya existentes-.
La planta de Pescanova fue precisamente la que más polémica levantó en la pasada legislatura porque por discrepancias con el Ejecutivo de Touriño se llevó una inversión de 140 millones de euros a Portugal. La piscifactoría de Touriñán contaba con el visto bueno en el plan aprobado por el Gobierno de Fraga en funciones en 2005, pero con el cambio en la Xunta el bipartito le denegó la autorización, argumentando el tremendo impacto ambiental que causaba en la zona y que además invadía espacios protegidos de la Red Natura
A raíz de la negativa de este proyecto hubo varios contactos entre Pescanova y el bipartito para buscar terrenos alternativos, pero las conversaciones no prosperaron y la empresa finalmente eligió la localidad portuguesa de Mira para levantar la mayor planta de cría de rodaballo del mundo, con una inversión de 140 millones, que fue inaugurada en junio.