GONDOMAR 2 DE NOVIEMBRE DE 2009
Hola neniño:
¿Cómo estás mi corazón? Aquí, esperando verte llegar pronto Andrea y yo. Hace ya casi cinco meses que estás fuera de casa y hoy hace un mes que estás en manos de unas personas que la única solución que ven para salir de sus miserias es provocar otra mayor.
Lo triste de todo esto, mi amor, es que mientras los que se hacen llamar representantes del pueblo -es decir, el gobierno- llevan discutiendo dos semanas si uno de los piratas de los dos que se trajeron para España tiene pelo en el pecho o no, a ti y a treinta y cinco seres humanos más, os están quitando el valor más importante del ser humano: la libertad.
Es triste que a nuestra hija le tengamos que explicar que su padre no puede ver cómo crece, se ríe, aprende a leer, a enfadarse incluso, porque unos señores se niegan a traerlo para casa, porque su vida es menos valiosa que el orgullo de haber cometido errores y, lo que es peor, el orgullo les ciega a resolverlos. Desde el 14 de octubre no hablo contigo y a estas alturas sólo podemos esperar a que alguien se digne a traerte para casa y descubra que en esta vida hay algo más importante que los intereses políticos y económicos. A estas alturas sé que ese alguien sólo puede ser Dios así que, a él también le envío esta carta desde el fondo de mi corazón.
Te queremos.
Andrea y Silvia
(hija y esposa de Pablo Costas, marinero secuestrado en el atunero Alakrana)