REDACCIÓN / AGENCIAS | A CORUÑA / MADRID
La vida a bordo del Alakrana es "cada vez peor" y la agresividad de los piratas que lo retienen va en aumento. Así lo aseguró ayer el patrón del atunero vasco, Ricardo Blach -vecino de Baiona-, quien aprovechó las llamadas de la prensa para transmitir un mensaje claro: "Pido clemencia, un poquito de humanidad, suplico a las instituciones, a los jueces, al Gobierno y a los militares que se pongan de acuerdo para que nos manden a esos desgraciados para aquí, para poder liberarnos".
El patrón del buque insistía así una vez más en la petición que los marineros y sus familiares han reiterado en los últimos días para que la Audiencia Nacional ceda a las presiones de los piratas y extradite a los dos corsarios encarcelados en España para que sean juzgados en África.
"Esto se está poniendo insoportable, nos dan patadas, nos someten a todo tipo de vejaciones y amenazas. Siempre nos hemos sentido humillados pero ahora nos escupen a la cara. Pido ayuda para poder salir de este infierno", destacó Blach, quien durante una entrevista radiofónica aseguró haber sido informado de que los piratas detenidos serían enviados a África en las próximas dos semanas y confió en que así sea.
El patrón, que asegura no disponer de agua para beber, explica que hay días que no les dan de comer. "Pedimos y rogamos que dejen agua para comer y beber" y relató que en ocasiones "el camarero trae la comida" y los piratas se la "tiran al mar". Ricardo Blach apenas tiene contacto con el resto de los marineros porque está recluido con el capitán del buque , Iker Galbarritu, en el puente de mando. Pero hace "cuatro o cinco días" tuvo oportunidad de verlos presa del pánico. "Nos llevaron a todos a la proa y empezaron a disparar sus metralletas a dos metros de nuestras cabezas y al agua, hasta lanzaban granadas y la gente, claro, empezó a gritar y a llorar, muerta de miedo. Cada vez hacen más estas cosas y luego, a los que ven que están peor, se los llevan para que llamen a sus familias llorando. Cuando cuelgan, se tiran al suelo y lloran como críos", una reacción "normal" para Blach, que intenta "hacerse el rambito, cuando no lo soy" para evitar contagiar el pánico a sus compañeros. "El capitán está muy bajo de moral, el otro día le dejaron pesarse y ya ha perdido siete kilos", relató.
Los marineros permanecen sin embargo juntos en la planta baja del buque y los piratas les dejan "libertad para ir al baño", mientras que el patrón y el capitán permanecen bajo un control más estricto. Blach denunció continuas agresiones. "Sólo por preguntarle qué número es éste recibí patadas en las costillas y de todo", señaló y advirtió de que lo mantienen "amarrado".
Los marineros se sienten "abandonados" por el Gobierno y reconoció que no confía en las gestiones diplomáticas previstas con el primer ministro de Somalia porque en la zona "mandan las milicias" y señaló que el poder del mandatario somalí es similar al del "concejal" de su pueblo.
El patrón explicó sin embargo a la Cadena Ser que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llamó armador del buque, trasladado a Nairobi, para informarle de que los piratas detenidos serán trasladados "en una o dos semanas" a Somalia.
Pese a su situación, Ricardo Blach, aprovechó las llamadas para agradecer el apoyo a los miles de personas que en los últimos días se manifestaron por la liberación y lanzar un mensaje de ánimo a los familiares tras las manifestaciones del pasado sábado. "Nos hemos enterado de que tenemos mucho apoyo en España. Que sigan así porque nos hace mucha falta", expresó.