AGENCIAS | POLONIA / MADRID
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró ayer que el Ejecutivo "sabe lo que hace" ante el secuestro del atunero Alakrana en el Índico y "entiende que la situación puede estar encauzada", pero pidió apoyo y prudencia a los partidos y a los medios de comunicación. En Sopot (Polonia) tras la VI Cumbre hispano-polaca, Zapatero no quiso comentar las negociaciones en marcha ni la hipotética extradición a Somalia de los piratas detenidos en España, pero garantizó que "desde el primer día" se están utilizando todas las vías políticas, diplomáticas, legales y de inteligencia para lograr la liberación de la tripulación.
En este contexto, pidió "comprensión" a las familias e instó a los medios a actuar con "prudencia y discreción", ya que cada palabra que se dice en España es escuchada inmediatamente por los piratas en el Índico y se convierte en un elemento de la negociación.
Antes de que hablara Zapatero, el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, señaló que el Gobierno estudia por la vía diplomática la posibilidad de extraditar a los piratas del Alakrana que se encuentran detenidos en España, bien para que sean juzgados en Somalia, o bien para que cumplan su condena en ese país una vez juzgados por la Audiencia Nacional.
Recordó también el ministro de Justicia que no existe convenio de extradición con ese país africano y explicó que en la actualidad se estudia el modo de encajar jurídicamente una hipotética entrega de los piratas, condición de los secuestradores del Alakrana para la liberación de los 36 marineros.
Lo que sí está claro, subrayó Caamaño, es que los dos detenidos deben ser juzgados y que el convenio tendría que cumplir con todos los requisitos del Estado de Derecho, con lo que si los piratas son enviados a Somalia los jueces españoles deberían estar en condiciones de supervisar el juicio que se celebre en ese país.
El presidente del Gobierno defendió la actuación de su Ejecutivo, que trabaja con "profunda responsabilidad" para liberar a la tripulación, e insistió en que la discreción resulta elemental, ya que puede incluso determinar la duración y la resolución final del secuestro.
"Pido como presidente del Gobierno a todos prudencia y que se deje trabajar al Gobierno"; el Ejecutivo "sabe desde el primer día lo que tiene que hacer, lo está haciendo y espera concluir con éxito esta difícil situación", manifestó.
No se olvidó de las familias de los tripulantes y aseguró que comprende su angustia, pero les garantizó que "no se va a regatear ni un sólo esfuerzo" por parte de las autoridades del Estado para lograr la liberación de los marineros. Zapatero aconsejó enmarcar los comentarios que llegan del barco en su contexto, recordando que hablan personas secuestradas, y volvió a pedir que se eviten las especulaciones.
A pesar de las críticas, subrayó, el Ejecutivo no va a dar pábulo a las informaciones que aparecen ni a introducir elementos que puedan dificultar más las negociaciones.
Según apuntó, habló en dos ocasiones con el líder de la oposición, Mariano Rajoy y, a su entender, esas conversaciones han sido útiles, porque, tras las primeras críticas, se aprecia "un cambio de actitud en los pronunciamientos de los dirigentes del PP", aunque alguno "quizá se ha quedado un poco rezagado", dijo en referencia a los que todavía cuestionan el trabajo del Ejecutivo.
En ningún momento el presidente del Gobierno quiso hablar de la hipotética extradición a Somalia de los dos piratas que están en España y recordó que debe ser "muy escrupuloso y respetuoso con decisiones que se pueden situar en el ámbito jurisdiccional".
También insistió en ello el titular de Justicia, quien destacó que si se cierra algún convenio para la extradición debería cumplir todas las garantías del Estado de Derecho. Sería difícil en Somalia, un país con un Gobierno provisional e innumerables problemas internos, pero no descartó ninguna opción y recordó que España tiene firmados convenidos con otros países africanos. No descartó tampoco que las gestiones diplomáticas puedan agilizarse en este caso.