Los familiares de los tripulantes del Alakrana guardaron silencio y evitaron hacer declaraciones tras entrevistarse durante dos horas, en La Moncloa, con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La reunión, a la que asistió un representante de cada secuestrado, contó con la presencia de la ministra de Medio Marino, Elena Espinosa. Con el encuentro el Gobierno quiso tranquilizar a los familiares, explicarles la situación del buque e insistir en que el Ejecutivo está haciendo todo lo posible para liberar a sus 36 tripulantes, de los que 16 son españoles.
Los familiares llegaron a La Moncloa en dos autobuses y tanto a la entrada como a la salida evitaron hacer declaraciones. Los primeros en abandonar las dependencias fueron los familiares gallegos y, cinco minutos después, le siguió el autobús en el que viajaban el resto. Ayer por la mañana las familias se entrevistaron también durante más de media hora, con el presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes. Allí tampoco quisieron hacer declaraciones por considerar, según indicó Cristina Blach, hija del patrón del barco, y Argi Galbarriatu, hermana del capitán, que el actual es "un momento muy delicado" para la resolución del conflicto.
Juanes, que aceptó recibir a una delegación de las familias después de que éstas se lo pidieran, escuchó a sus dos interlocutoras, les explicó el procedimiento jurídico que el juez Santiago Pedraz instruye contra los dos detenidos y les dio ánimos confiando en una pronta resolución del secuestro. La esposa de Antonio Pérez Fernández, llevado con otros dos marineros el jueves a tierra, aseguró que la presencia de los dos piratas detenidos en España, es un estorbo para las negociaciones