F. FRANCO | VIGO
"Yo liberaría a los dos piratas y pagaría la cantidad que se negocie. Ellos tienen la sartén por el mango y, aunque vayamos contra principios, si queremos que los marineros regresen hay que ceder a su chantaje, así son las cosas. Si no cedemos, no regresarán". Así se manifestó ayer José Cendón, el reportero gallego secuestrado en Somalia en 2008.
"En Somalia -explicó- no conozco un solo caso de personas que hayan sido liberadas sin pagar. Allí sólo hay dos opciones: o pagas o te quedas. La prueba es que hay secuestrados pertenecientes a países como Canadá o Inglaterra, que por principio no negocian con terroristas, y llevan allí más de un año. España, por fortuna para los secuestrados, no es de esos países. A los piratas somalíes no les gusta matar, entre otras cosas porque es como tirar un botín al agua. Esperan lo que sea, negocian, renegocian. Y son formales en sus acuerdos pero porque son buenos comerciantes. Saben que si se les cree que siempre cumplen cuando se paga, van a poder hacer más secuestros".
Paradojas
La argumentación de Cendón tiene una tesis central: "Nosotros tenemos mucha responsabilidad. Durante muchos años los países asiáticos y occidentales han estado esquilmando sus aguas, con pesca ilegal. España es uno de los líderes haciendo esto. No hace mucho leí un informe sobre la piratería de un instituto noruego en el que se decía textualmente que "es ampliamente conocido que hay muchos barcos españoles pescando ilegalmente en las costas de Somalia..."
Cendón, que acaba de publicar en Temas de Hoy Billete de ida, un libro sobre su secuestro, añade que muchos otros países se deshacen en las costas somalíes de sus residuos tóxicos. "Éstos han acarreado muchas muertes -afirmó-, aumentos de enfermedades, etc, en la población local. La piratería comenzó con antiguos pescadores que ahora se llaman a sí mismos guardacostas que reaccionaron ante estas actividades ilegales de los países más desarrollados, aunque los asiáticos tampoco se quedan atrás. Luego vieron que aquello era un buen negocio".
Pesca ilegal
¿Qué autoridad moral tenemos, se pregunta el reportero, si dejamos pescar ilegalmente a nuestros barcos? "Eso no justifica en absoluto un secuestro pero es cierto que si les quitamos la excusa que tienen tendremos todo el derecho a quejarnos. Pero reconozcamos que nosotros también somos bastante piratas".
Sobre la conveniencia o no de asignar militares a los barcos, Cendón es tajante en su respuesta. "Lo que me parece absurdo es utilizar a los soldados para proteger a empresas privadas. Ten en cuenta que hay muchos españoles trabajando en zonas conflictivas y el Gobierno no puede proteger a todos. Yo mismo cuando trabajo en Somalia me gustaría contar con unos cuantos soldados que me protejan, pero entiendo que no es cosa del Gobierno sino de la empresa que me contrata. Si los armadores quieren protección, que la paguen. Además, me temo que si les das tanta seguridad, van a respaldar la continuidad de la pesca ilegal".
Cendón es muy crítico con la intervención del primer mundo en Somalia. "EEUU tiene mucho interés en aquella zona. Se le metió en la cabeza que había allí un gobierno terrorista y, sin pruebas, utilizaron a sus aliados etíopes para invadir Somalia en 2006 y destruir así la paz que la Unión de Cortes Islámicas había conseguido por primera vez en 18 años. Además, aquel gobierno había acabado con la piratería. Lo que significa que EEUU y la comunidad internacional son culpables en cierto modo del resurgimiento de la piratería".