EFE
Casi siete años después del desastre del "Prestige", el accidente medioambiental más grave de la historia de España, las políticas públicas de prevención y lucha contra la contaminación y los vertidos marinos apenas han cambiado.
Esta es la conclusión del estudio "Catástrofes y cambio de políticas públicas. Prestige seis años después. Un análisis de marcos interpretativos", realizado por Verónica Viñas, profesora de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, y publicado en la Revista Española de Investigaciones Sociológicas (REIS).
Dentro de dos días se cumplirá el séptimo aniversario del accidente del "Prestige" (el 19 de noviembre de 2002) pero, desde entonces, las políticas públicas sobre catástrofes medioambientales por vertidos marinos "antes y después del accidente" presentan "más similitudes que diferencias", afirma el estudio.
De hecho, más de cuatro años después del accidente del petrolero frente a la Costa de la Muerte de Galicia, el buque de bandera panameña "Sierra Nava" encalló en la costa de Algeciras, a veinte metros de la playa, en enero de 2007.
Varios meses después el barco seguía encallado, perdiendo fuel y contaminando el mar y la costa, denuncia Viñas.
"Este accidente puso en evidencia nuevamente la facilidad con la que un vertido de combustible es capaz de arruinar un ecosistema, las deficiencias en que navegan algunos barcos dedicados al transporte internacional, la escasez de medios de lucha contra la contaminación por vertidos marinos en España y la lentitud de respuesta de las autoridades competentes", explica la investigadora.
Para mejorar la eficacia de las políticas públicas, Viñas cree que habría que "escuchar" a los movimientos sociales, científicos y ecologistas, que son los que tienen una visión "más comprensiva de las causas y soluciones de los accidentes medioambientales".
Además, los habitantes de las zonas costeras, armadores, extractores, transportistas y comercializadores de hidrocarburos, deberían ser tratados como no sólo como afectados, sino también como "responsables" del problema y como "los que tienes que actuar para solucionarlo".
El estudio también recuerda que el 38 por ciento de la contaminación marina por hidrocarburos proviene del propio consumo de hidrocarburos (descargas desde tierra que acaban en el mar y pequeños derrames de los buques no petroleros) y que sólo el 8 por ciento de esa contaminación se debe a accidentes de petroleros.
En ese sentido, el informe recomienda modificar las exigencias en el transporte del petróleo por vía marítima para mejorar la prevención.