SELINA OTERO | VIGO
Rabia, impotencia, pánico, valentía, desesperación, esperanza y resignación. La mente de los 36 tripulantes del Alakrana estuvo a prueba durante los 47 días de secuestro, mostrando en el interminable periodo de cautiverio un abanico cuasi histriónico de estados anímicos. Terminada la odisea, los cuerpos han de curarse y descansar y las neuronas, reposar y readaptarse a una vida "normal". En la operación de rescate, según expertos en psicología, como desenlace final de una pesadilla en la que han sido las víctimas, se mezcla la tensión y la euforia. La huida de los piratas coincide con la explosión de alegría y euforia por parte de los ex secuestrados tras ser liberados.
"Lo primero que tienen que hacer los liberados es desintoxicarse de la ansiedad y la presión. Habrá que esperar a su llegada. Algunos pueden tener secuelas físicas; los más fuertes soportarán mejor el periodo de readaptación en tierra", explica Alejandro Torres, psicólogo clínico.
Los tripulantes más frágiles pueden presentar un "cuadro más desadaptativo" con tendencia a la ansiedad y a la depresión. "Deben hablar entre ellos y con sus familias de la experiencia para descargar todo lo que han vivido, a medida que se integran en su vida al cobijo de sus seres queridos", añade Torres. Los familiares también han sufrido demasiado, "quizás más que ellos". "Lo vives desde la distancia, sin saber cómo están, qué les estarán haciendo... y esa incertidumbre y preocupación continua provoca un gran desgaste psicológico. De ahí que el proceso de adaptación y de superación de lo vivido implica a las dos partes", sostiene el psicólogo clínico.
¿Podrán volver a la mar? La mitad de la tripulación del Alakrana ya ha mostrado su postura sobre esta importante decisión de futuro, tal y como expresaba ayer el patrón del barco vía telefónica. No quieren ni pensar en la idea de volver al Índico y, en cuanto desembarquen en las Seychelles, no tendrán valor para volver a pisar un atunero; o esas son sus primeras impresiones horas después de sentirse libres pero todavía a bordo del pesquero. "Es normal que la idea de volver a la mar les provoque una reacción fóbica: conlleva revivir ciertas imágenes, situaciones y escenarios que todavía son muy recientes. Otros quizás decidan no volver a embarcar tras una profunda reflexión, pero más racional, concluyendo, simplemente, que no lo soportarían", afirma Torres.
"Quizás sea muy pronto, incluso para ellos, en cuanto a tomar una decisión de volver o no a la mar. Es normal que tengan miedo a embarcar de nuevo, pero hay que tener en cuenta que hablan desde el agotamiento, con un comportamiento contrario al lugar, al sitio y al trabajo. Esta reacción puede permanecer en el tiempo o no, depende de cada uno de ellos. Los primeros candidatos a que se mantenga son los que se muestran más frágiles", según la opinión de Joaquín Regueiro, psicólogo y profesor de Evaluación Psicológica en la Universidad de Santiago.
"Para los secuestrados tuvo que ser tremendamente angustioso el intercambio de sus vidas por dinero. Es la primera vez que te ponen precio. ¿Rescatados? Comprados: y ellos han visto cómo llegaba el dinero. Además, en estas operaciones puede darse la situación de ser agredido por un fuego amigo, es decir, recibir un disparo de uno de tus compañeros, como ya tiene ocurrido", argumenta Regueiro, quien trata de explicar que no tuvo que ser fácil para los tripulantes ver cómo en los minutos clave del rescate dispararon a una supuesta nave con piratas que se acercaba para intentar abordar el barco. Esto supone un flash inmediato de todo el secuestro justo cuando estás a punto de quedar en libertad", añade el profesor de Evaluación Psicológica. "Hay que esperar varios meses para comprobar si aparece el síndrome de Estocolmo. Quizás no ha dado tiempo a los piratas a tratarlos bien pero este síndrome se manifiesta también en la gente, que puede llegar a justificar la piratería con la pobreza del país o con el hecho de que 'vamos a pescar a sus aguas", explica Regueiro: "Desde el principio se ha tratado de una auténtica guerra psicológica con varios agentes en juego".