SELINA OTERO | VIGO
Primó la seguridad y la protección de la vida de los tripulantes. El Gobierno insiste en que la supervivencia de los hombres del Alakrana fue el argumento central del rescate y, en esta ocasión, no hubo disparos desafortunados ni graves episodios violentos en el proceso de entrega de los sacos volantes cargados de billetes, hasta los 2,7 millones de euros.
En todo rescate los umbrales proteccionistas de las vidas de las víctimas son extremadamente elevados ya que, cada Estado, tiene la obligación de proteger a los suyos en una situación de secuestro. Sin embargo, la complejidad de estas operaciones de alto riesgo ha impedido en numerosas ocasiones salvaguardar la vida de todos los participantes. Son numerosos los casos de rescates con víctimas mortales en la zona del Índico, de buques apresados por los mismos clanes del pirateo somalí que abordaron y retuvieron al Alakrana.
Ayer mismo se conocía que el capitán del Theresa VIII, un buque cisterna de las Islas Vírgenes cargado con productos químicos y secuestrado esta semana, falleció a causa de varias heridas de bala. El accidente ocurrió cuando el barco fue atacado en medio del Índico, según informó un pirata somalí. "El capitán del buque cisterna de químicos murió la noche del martes por las heridas de bala que sufrió durante el secuestro", según declaró a la agencia de noticias Reuters el pirata Mohamed. "El barco se dirige a Haradhere con el capitán fallecido", añadió. El Theresa VIII fue capturado con sus 28 tripulantes norcoreanos. Navfor, la fuerza naval que tiene desplegada la Unión Europea en la zona, aseguró que los piratas habían secuestrado el barco a 180 millas al noroeste de las islas Seychelles. El buque, gestionado por una empresa de Singapur, se dirigía al puerto keniano de Mombasa pero dio media vuelta tras ser capturado cerca de las Seychelles.
No es un hecho aislado. El Golfo de Adén se ha cobrado unas cuantas durante episodios de abordajes y rescates.
En el operativo para liberar al yate francés Tanit, a principios de este año, falleció uno de sus tripulantes "por fuego amigo", fueron las propias fuerzas de seguridad del Gobierno francés, que habían acudido en su auxilio, las que alcanzaron con una bala a uno de los suyos. Florent, de 28 años de edad, murió de un disparo a 800 kilómetros al oeste de Ras Hafun, en el Golfo de Adén, por un despiste de uno de los comandos franceses que abordó su velero para proceder al final de la odisea. En la operación murieron, además, dos piratas, un tercero cayó al agua y otros dos fueron detenidos. A bordo, además de una pareja de amigos, iba también el pequeño Colin, de cuatro años, que vivió el trágico secuestro y el infeliz desenlace.
El 14 de enero de 2008, el Asmak, un buque omaní, fue secuestrado con 22 marinos a bordo. Tardó ocho meses en ser liberado y, uno de sus tripulantes, falleció durante el secuestro.
También los piratas sufren la cara más dura de los tiroteos a bordo aunque, para ellos y teniendo en cuenta su manera de operar, "la vida no sea artículo de lujo", según la opinión de expertos en psicología. Precisamente, en abril de 2009, los piratas de la región de Puntlandia rendían homenaje a sus compañeros caídos en varias operaciones de rescate realizadas por las armadas de Francia y Estados Unidos. Los corsarios recibieron tratamiento de héroes y fueron alabados, en público, por los jefes de los clanes.