A. OTERO | VIGO
Un marinero gallego del Alakrana vivió uno de los momentos de mayor peligro en el transcurso de la liberación del atunero español. Joaquín Fernández, natural de Nigrán, fue utilizado como escudo humano por los piratas ante la posibilidad de que los militares españoles abrieran fuego contra ellos cuando abandonasen el buque. Gracias a su presencia en el bote que les condujo a tierra, los corsarios blindaron su seguridad y lograron llegar a tierra con parte del dinero pagado por la liberación del barco tras 47 días de secuestro.
Instrucciones
"A mí me dijo el capitán que cogiera un bote para llevar a los piratas a tierra", confesaba ayer Joaquín Fernández a la Televisión de Galicia. El tripulante insistió en que seguía instrucciones de su superior. Ignoraba, tal vez, el objetivo real de aquel traslado o que también su capitán actuaba, dictando esa orden, bajo la amenaza de las pistolas de los bucaneros. "Embarcaron siete u ocho y los llevé a tierra. Iban armados y, supuestamente, con el dinero", asegura.
La revelación de Fernández cobra ahora especial importancia porque podría confirmar por completo, tal y como sostienen los oficiales del Alakrana, que no se efectuaron disparos desde los helicópteros de la Armada española cuando los piratas comenzaron a abandonar el barco. Que no lo hicieran tendría sentido si iba un tripulante entre ellos, como sostiene el propio Fernández. De lo contrario, y Defensa sigue manteniendo que hubo disparos, la vida del marinero de Nigrán corrió todavía más peligro.
Joaquín Fernández ofreció detalles sobre otro episodio del largo secuestro del buque del que también fue protagonista involuntario. Él fue uno de los tres marineros que supuestamente los piratas llevarían a tierra para presionar al Gobierno español en la negociación el pasado 5 de noviembre. "Nos sacaron del barco, nos metieron en un bote, dimos una vuelta y volvimos a bordo", relató. De esta maniobra de engaño, el resto de la tripulación no pudo enterarse porque estaba encerrada en los compartimentos de un costado del buque, mientras que a los tres marineros implicados en el bulo los subieron por el lado contrario y allí los retuvieron durante varios días sin poder comunicarse con sus otros compañeros.
En paralelo, el patrón del Alakrana, el baionés Ricardo Blach, comentó ayer cómo los piratas que asaltaron al atunero lanzaron al mar la tradicional imagen de la Virgen del Carmen -patrona de los marineros- y les advirtió de que "otros corsarios les matarían por llevar esa pieza religiosa a bordo"