Joaquín Fernández, el marinero vecino de Nigrán que trasladó a los piratas tras la liberación de su barco, detalló ayer que realizó sólo un viaje sin acercarse a la playa con "ocho o nueve" piratas a bordo. "Primero pensé que iban a ser más viajes pero luego, con el resto de los botes, ya llegaba para la gente que quedaba a bordo", explicó Fernández, que precisó que fue un recorrido "bastante duro" y que lo realizó porque otro compañero "no tenía fuerzas" y que él asumió la responsabilidad "para que acabara todo cuanto antes y poder salir de allí".
De su relato, señaló que mientras los piratas iban agachados en el bote o de pie, él, también de pie, se sacó la camiseta "por si pasaba algo, que vieran que iba un blanco, que no eran todos somalíes porque nuestro bote era detectado por cualquier radar y el de ellos no. Ésa era una de las preocupaciones que tenía yo. Pasé miedo y angustia porque no sabía qué me podía pasar".
Joaquín Fernández fue también uno de los tres marineros, junto con Antonio Pérez y un tripulante vasco que fueron desembarcados por los piratas durante el secuestro. Ayer recordó aquel momento como "muy tenso y con mucha angustia", y precisó que "no nos llevaron a tierra, pero estuvimos cerca" y que estuvieron dando vueltas "de cinco a diez minutos" hasta que los devolvieron al barco.
También evocó como momento difícil del cautiverio el de la detención de los dos somalíes, a quienes dijo no reconocer y que, a su juicio, "están mejor en su país que aquí". Posteriormente precisó, sobre las posible consecuencias de incumplir España el supuesto pacto para devolverlos a su país, que "es mejor devolverlos a su país, así todos los barcos de bandera española estarán más tranquilos, entre comillas".
Joaquín Fernández agradeció el apoyo a sus mujeres y familias, a la armadora, a las fragatas de las Armada "que se portaron "no como soldados, sino como caballeros", a los medios de comunicación y a los gobiernos vasco y gallego, también el español pero se dará "cuando llegue el momento". Asimismo, señaló como una gran frustración no haber podido rescatar a las mujeres del buque Ariana.