P. PIÑEIRO | VIGO
Enormemente agradecidos a todos -los gobiernos, español, vasco y gallego, sus familias, la empresa armadora, todos sus ayuntamientos y a todas las personas que colaboraron en su liberación- y con ganas de "pasar página" de su dramático secuestro por piratas somalíes comparecieron ayer ante los medios de comunicación siete de los ocho marineros gallegos del Alakrana tras declarar durante más de dos horas en los juzgados de Vigo ante el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que instruye el sumario por el secuestro del atunero.
Lo mismo que había hecho el día anterior, cuando el magistrado se desplazó a Gernika para interrogar a los tripulantes vascos, Pedraz les ofreció a los marineros gallegos presentarse en la causa como acusación particular, posibilidad que por el momento no fue aceptada.
Durante su comparecencia pública, el patrón, Ricardo Blach, explicó que sabía "si no al 100%, al 90%" que los tres marineros que el pasado 5 de noviembre fueron desembarcados del atunero por los piratas habían vuelto al buque poco tiempo después, pero que "no podía decirlo" porque las vidas de la tripulación "corrían peligro" si lo desvelaban. Así, Blach señaló que "traté de ocultarlo por nuestras vidas".
Por su parte, el cangués Secundino Dacosta, recordó que "en el momento que los piratas estaban tiroteando", uno de ellos se acercó a uno de los tripulantes y le dijo que iban a llamar a sus casas para "despedirnos". Así, destacó que los marineros estaban "cagados" de miedo.
Al inicio de la comparecencia pública, uno de los tripulantes, José Carlos Neira, señaló la necesidad de "solidarizarse con una nueva causa". Así, explicó que "ahora nosotros estamos libres y ya somos secundarios pero hay unas niñas en el buque Ariana -secuestrado desde hace más de seis meses, durante los cuales una de las menores fue violada por un pirata- y eso tiene que ser noticia".
Por su parte, el capitán añadió a su petición de ayuda el caso de una pareja de ingleses, también secuestrados.
"Hemos tenido a la señora, de unos sesenta años, al costado del barco y la llevaron a tierra; al día siguiente la casa en la que estaban secuestrados -la pareja- fue atacada por otro grupo de piratas para coger el botín; creo que están en huelga de hambre y a ver si podéis hacer algo por ellos", reclamó.
"Nosotros ahora estamos libres y es el momento de preocuparse de otras personas que están en la misma situación. Queremos pasar página y nos sentimos aliviados", señaló Ricardo Blach.
Todos los marineros aludieron a la situación del Ariana ante el juez instructor, que no les trasmitió, según explicaron, ninguna información sobre sus posibles futuras actuaciones en tal sentido, aunque "las caras que han puesto han sido de gran sensibilidad; han sido muy sensibles y por eso no nos han presionado mucho y el trato ha sido muy humano y muy bien".
Sobre los dos detenidos en España, Blach dijo desconocer su papel en el secuestro. "Se supone que serían piratas pero yo no los he visto; no sé si también estarían a bordo porque todos son iguales".
Los marineros se reconocieron sorprendidos, a su regreso, de la dimensión pública y de la movilización social para su liberación. "No sabíamos que teníamos unas hijas y unas mujeres tan fuertes", explicaron, entre risas y también alguna lágrima.
Además, no quisieron precisar cuántos ni quién pero los tripulantes del Alakrana dejaron claro que "muchos, la mayoría", así como sus familias, precisan de ayuda psicológica y médica para superar los dramáticos recuerdos de sus 47 días de secuestro en el Índico. Se mostraron agradecidos por esta atención y algunos reconocieron que pese a encontrarse mucho mejor que al regreso de su cautiverio, no les resulta fácil olvidar lo vivido.