AGENCIAS / REDACCIÓN | MADRID / A CORUÑA
La alegría por la liberación, ayer, del carguero Ariana, secuestrado por los mismos piratas que el atunero vasco Alakrana, duró poco. Por la mañana un presunto pirata aseguraba que el buque había sido liberado pero por la tarde la empresa griega propietaria del carguero -de bandera maltesa, propiedad griega y tripulación ucraniana- aseguró que el barco sigue en poder de los piratas somalíes.
El portavoz de los secuestradores anunció la liberación tras el pago de un rescate 2,3 millones de euros, pero la armadora del buque lo desmintió. Spyros Minas, portavoz de la naviera All Oceans Shipping, aseguró que la empresa ha estado negociando la liberación pero que aún no ha llegado a un acuerdo. Minas añadió que la noticia de la liberación es en realidad un "rumor" procedente de una ONG sospechosa que trabaja en la región.
Además, negó que a bordo haya una menor. Así, concretó que sólo hay dos mujeres en la tripulación: la cocinera, de 37 años, y una camarera, de 26, cuya constitución menuda podría haber dado lugar a la confusión con la niña de 12 años que dicen haber visto los marineros del Alakrana.
El Ariana fue secuestrado el 2 de mayo al norte de Mogadiscio, cuando se dirigía a Oriente Próximo. La tripulación está formada por 24 ucranianos. En octubre, los piratas anunciaron que habían logrado un acuerdo para el pago de un rescate de 2,3 millones de euros.
Precisamente, la ministra de Medio Marino, Elena Espinosa, afirmó el jueves que el Gobierno español estaba hablando con el gobierno de Ucrania para trasmitirle la experiencia del Alakrana para ayudarles en el caso del Ariana.
El 14 de octubre, los marineros del Alakrana (tras diez días retenidos) se acercaron al Ariana para llevarles gasoil y alimentos y comprobaron, según declararon algunos de ellos, que entre la tripulación secuestrada figuraba una niña de doce años y una cocinera, también de nacionalidad ucraniana, que había sido violada reiteradamente.