FRAN GUTIÉRREZ SAS | MOAÑA
José Carlos Meira vive con su mujer e hijos en Moaña, en el barrio de O Con. Pertenece a la tripulación del atunero Alakrana y lleva en casa desde el pasado sábado. Pese a mostrarse sereno, asegura que todavía tiene dificultades para conciliar el sueño por las noches. "Cuando escucho hablar del tema me emociono bastante. No es fácil llevar algo así", reconoce. Y eso que este marinero ya vivió una situación similar en el año 2000, cuando faenaba en el Albacora Cuatro." Pero entonces fue algo más suave, solo estuvimos cuatro días secuestrados", rememora. Esta es la razón de que no se planteara dejar de trabajar en la zona ese año. Pero ahora las cosas son muy distintas. Tras permanecer más de dos meses en manos de los piratas, Meira no tiene tan claro su futuro. "Non sé si volver, de momento me estoy recuperando y después ya veré lo que hago", señala.
Meira temió seriamente por su vida, "la última vez que hablé con la familia antes de la liberación fue el 5 de noviembre. Estaba tan convencido de que no salíamos con vida que me despedí de mi mujer", relata.
Sobre la actuación del Gobierno central durante todo el secuestro, Meira asegura que agradecen las gestiones llevadas a cabo. "Puede que al principio metieran un poco la pata, pero después reaccionaron bien. Tenemos claro que estamos aquí gracias a sus gestiones y también a nuestras mujeres, que se portaron como heroínas", indica.