P. PIÑEIRO | VIGO
Cuando la paciencia de José Portas Salazar, el patrón del pesquero gallego Bahía de Portosanto, retenido en el puerto mauritano de Nuadibú, desde hace más de tres meses, estaba a punto de agotarse, una buena noticia vino a darle "un poco de esperanza": el buque está liberado y podría estar faenando en el plazo de tres o cuatro días.
Tal fue el mensaje que el armador pontevedrés, Santiago Iglesias -también en Mauritania desde hace más de dos meses y medio luchando por la liberación del barco-, trasladó ayer por la tarde a Portas después de reunirse en Nuakchot con el presidente del Tribunal Supremo de Mauritania.
De confirmarse el anuncio de la máxima autoridad judicial del país, la liberación del pesquero sería ya un hecho y su salida al mar para reanudar su actividad se produciría esta misma semana, después del abono de una fianza por parte de la compañía aseguradora y a la espera de juicio. Según el patrón, si se concreta la liberación, el Bahía de Portosanto partiría de inmediato rumbo a Las Palmas, donde tiene su puerto base, para realizar las necesarias reparaciones tras casi cuatro meses de inactividad y para recoger a su tripulación española -cinco o seis personas, de un rol total de quince- de forma que pueda volver a faenar "cuanto antes".
"No sé si creerlo o no, porque ya nos hicieron varias promesas y aquí seguimos; confío en que esta vez sea verdad y vamos a esperar unos días a ver qué hay de cierto", explicaba ayer el patrón gallego.
Portas también avanza que "si esta semana no se arregla todo hay la posibilidad de hacer -él mismo y su armador- una huelga de hambre" para presionar en la resolución de un caso que para el patrón gallego es "casi un secuestro".
Además, pretenden que su caso llegue también a los ciudadanos españoles y gallegos. Ya está en marcha una moción sobre su caso para la corporación municipal de Marín y existe la posibilidad de que el asunto llegue también el Congreso de los Diputados por medio de una pregunta de algún diputado gallego al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
El Bahía de Portosanto está retenido en Nuadibú, con su patrón a bordo, acusado del hundimiento, tras una colisión el pasado 20 de agosto, de un pesquero chino propiedad de una empresa con capital mayoritario de armador local. Portas es el único tripulante español del pesquero que no ha podido aún abandonar el país, a la espera de juicio. El desacuerdo en la cantidad que -en concepto de indeminzación por la pérdida del buque hundido y de su carga-, a la que debe hacer frente la compañía aseguradora del Bahía de Portosanto impidió por ahora la liberación del buque. Al inicio de la negociación, la cantidad exigida por el armador del buque chino ascendía a 3,5 millones de euros, que luego se rebajó a 1,6 millones. Tras el estancamiento de la negociación, la exigencia económica volvió a subir, hasta 2,3 millones para estar ahora en 1,9.