ANTÓN LUACES
La gran pantalla va a permitir al público establecer caminos por los que llegar a conclusiones en relación al apresamiento y posterior liberación del atunero vasco Alakrana. Guionistas, directores y productores han encontrado, al fin, la senda que les permitirá ejercer su actividad no haciendo cine, que es lo suyo, sino llevando al cine la realidad. Siempre se ha dicho que ésta, la realidad, supera con mucho a la ficción.
Pues ahí van ingredientes para esa menestra que se pretende hacer con los 36 tripulantes del pesquero de Bermeo: la unidad de los miembros del gabinete de crisis creado en el seno del Gobierno y presidido por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien se responsabilizó personalmente de las decisiones tomadas, algo que le honra pero que, al mismo tiempo, a uno le parece que habla de la existencia de posibles discrepancias pre-unitarias. Y esa probable falta de sintonía podría venir de la ministra que representa a las Fuerzas Armadas españolas, Carme Chacón.
Ahora aparecen citas, quejas, desacuerdos -que ya en su momento manifestó el PP en relación con el papel de las dos fragatas españolas en el Índico y su ¿incapacidad? para detener, una vez liberados los rehenes, a aquellos que habían abordado/asaltado un buque español en aguas internacionales- de los propios militares profesionales.
Un miembro de la Fuerza de Guerra Naval Especial (FGNE), cuerpo de élite de la Infantería de Marina española, ha dicho que, tras el abandono del buque por parte de los piratas, los infantes de Marina españoles tuvieron "tres o cuatro minutos para detenerlos" pero que recibieron la orden.
Estos marines dieron cobertura a las fragatas Canarias y Méndez Núñez durante los 47 días del secuestro del Alakrana. Su preparación les permite una intervención eficaz ante hechos como el señalado, máxime si ya no existen riesgos para quienes fueron rehenes de esos piratas durante mes y medio. No entienden que se hayan escapado sin capturar a ninguno de éstos porque el esquife que utilizaron para huir pudo haber sido interceptado y sus ocupantes apresados antes de que la embarcación llegara a tierra. Cuando los infantes de marina preguntaron qué hacían, sólo hubo silencio como respuesta. Y aseguran estos militares españoles que tuvieron a los piratas como blanco a distancia en varias ocasiones, "pero nos habían dejado claro que no había que disparar bajo ningún concepto. No querían ningún muerto ni herido". Todo ello porque las órdenes y reglas de combate recibidas en el Índico eran "disuadir e intimidar con nuestra presencia. No responder, salvo si éramos atacados con fuego. No entendemos qué hacíamos allí. Parece que íbamos a regalar caramelos".
Y no se trata de eso. Como tampoco se trata de tener ese sentimiento de culpa porque, a juicio de los infantes de marina españoles, "la Armada española se ha convertido ahora en el hazmerreír de otros ejércitos".
Evidentemente, en las academias militares no se les prepara para esto.
Y lo deja claro el comandante general de la Infantería de Marina, Juan Chicharro Ortega, quien, en una nota hecha pública se refiere a los 17 hombres de la FGNE enviados a Somalia con el objetivo de liberar a los rehenes. 17 hombres listos "para actuar -dice- en una de las más difíciles operaciones que se pueden realizar: el asalto a un buque con rehenes".
No hubo tal asalto, como es conocido, y el comandante Chicharro aclara el por qué: "La vida de los rehenes ha primado sobre cualquier otra consideración". Actuaron nuestros soldados de acuerdo con las órdenes del Gobierno, cuando lo que el cuerpo les pedía era asaltar el pesquero y liberar a los rehenes. No fue posible, y el comandante general de la Infantería de Marina llama a la reflexión cuando señala "que nadie se engañe... pues la profesionalidad de nuestros hombres está fuera de toda duda y es fácil hablar desde los despachos". La actuación de nuestros militares, dice su comandante, "ha sido impecable, digna de los mejores soldados, de los mejores infantes de marina. Han hecho simplemente lo que se les ordenó y si se les hubiera ordenado otra cosa lo hubieran hecho sin dudarlo".
¿Ordenaría otra cosa la ministra de Defensa? ¿Era esta más proclive a una intervención armada, como se pedía desde la oposición al Gobieno?
Para mí, personalmente, los infantes de marina han dado otra lección de hombría de bien y hoy tenemos vivos, para gloria del cine, a 36 personas que fueron cautivas durante 47 días en unas aguas que muchos atuneros han abandonado ya por inseguras.