AGENCIAS | SANTIAGO
El armador del pesquero gallego Bahía de Portosanto, Santiago Iglesias, comenzó el pasado día 28 una huelga de hambre y un encierro en el Consulado de España en Nouadhibou (Mauritania) para reclamar a las autoridades del país africano que liberen al buque, retenido desde hace cuatro meses y medio por una colisión contra otra embarcación en aguas mauritanas en la que el otro buque -con base en China- acabó hundiéndose aunque todos sus tripulantes fueron rescatados.
Santiago Iglesias, de 62 años, explicó ayer que no abandonará la huelga de hambre ni el Consulado hasta que el barco "sea liberado" y afirmó sentirse "secuestrado" por Mauritania tras 137 días sin poder faenar.
El patrón, vecino de Marín (Pontevedra), confiaba en que el caso se resolviese el pasado jueves, después de que el presidente del Tribunal Supremo fijase una garantía de un millón de dólares a cambio de la liberación del buque, pero "después de intentar por todos los medios que el tesoro público la aceptara", comprobaron "que no hay forma de que la acepten", criticó Santiago Iglesias.
Ante esta situación, el armador decidió iniciar una huelga de hambre a las puertas del Consulado de España en Nouadhibou, donde recibe el "apoyo incondicional" y la "solidaridad" de los españoles residentes en Mauritania y la comunidad de pescadores.
Desde que inició el encierro, Santiago Iglesias ha sido atendido en dos ocasiones por los servicios médicos ante ataques de ansiedad. Los especialistas han recomendado que sea evacuado a España para poder realizarle un reconocimiento y ver su estado de salud.
El armador, que lleva ya más de dos meses en Mauritania, asegura que desde hace unas semanas la Administración española -a través de la Secretaría General del Mar, así como el propio embajador español en Mauritania- realiza gestiones para lograr la salida del barco del puerto, aunque por el momento sin éxito. A los problemas que plantean las autoridades mauritanas se suman los numerosos festivos de los últimos días en España.
"Lo único que pido es que liberen el barco para poder salir a trabajar y que el procedimiento judicial siga su curso", señala el empresario gallego, que recuerda que "fue un accidente -el hundimiento de la embarcación china- en el que no hubo ni muertos ni heridos y nadie tuvo que recibir asistencia médica y por eso parece desproporcionado que llevemos aquí ya 137 días".
Esta situación está provocada, según el armador, por una "simple y fortuita colisión" entre dos embarcaciones que "en cualquier país se hubiese solucionado de forma rápida y efectiva" a través de "las mutuas de pesca y los seguros, en cumplimiento del derecho internacional".
Sin embargo, explicó Iglesias, en Mauritania "se ha transformado en un auténtico infierno para los pescadores españoles", que "no ven el momento en que finalice".
El armador del Bahía de Portosanto alertó de las "grandes y graves pérdidas" que supondrán los meses que el barco lleva sin faenar, tanto de salarios como de mantenimiento, gasóleo y deterioro de la embarcación, "sin mencionar las pérdidas de beneficios y la amortización de inversiones".