ANTÓN LUACES
No sabe uno si en la intimidad, pero resulta indudable que, en un momento crítico para el uso de la lengua gallega en Galicia, al menos la mar tiene interlocutores gallegos -o casi- que conocen y, en muchos casos, hablan el idioma gallego y que toman decisiones tanto en Marina Mercante como en Pesca.
Nunca las cosas de la mar han tenido en los cargos de máxima responsabilidad a tantos gallegos. Sólo por citar a los más representativos, recordar a José Blanco al frente del Ministerio de Fomento, del que dependen la presidencia de Puertos del Estado, de la que se responsabiliza Fernando González Laxe, en la Dirección General de la Marina Mercante, Isabel Durántez que, aunque no es gallega de nacimiento, ha desarrollado aquí, en Galicia, toda su actividad profesional y, en pocos días, a los mandos de la Sociedad Estatal de Salvamento Marítimo (Sasemar) estará la cedeiresa María Esther González Saavedra.
Son, sin duda, los cargos más relevantes en lo que atañe a la Marina Mercante, Puertos y Salvamento Marítimo. A ellos hay que sumar a la coruñesa Pilar López-Riobóo, que es la responsable de la Dirección General del Instituto Social de la Marina (ISM), del Ministerio de Trabajo y Emigración. Y, en materia de Pesca, la ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, y el secretario general del Mar, Juan Carlos Martín Fragueiro.
Con todos ellos, algunos gallegos más en puestos intermedios, lo que da una idea aproximada del peso que Galicia tiene -o al menos debiera tener- en materia marítimo-pesquera. Mejor o peor, todos hablan gallego. Desde luego, todos entienden el gallego. Y esta peculiaridad hace que, prácticamente cada fin de semana, los aviones que cubren la ruta Madrid-Santiago, Madrid-Vigo y Madrid-A Coruña, lleven en su interior a un alto cargo del Gobierno de Rodríguez Zapatero.
Habrá quien se pregunte si esa "galleguidad" marina en Madrid tiene alguna ventaja para la mar gallega. Y como gallegos también responderemos con la pregunta de si es correcto que, por ser gallegos, su tierra natal o de adopción -caso de Isabel Durántez-se beneficie en mayor medida que las otras comunidades españolas por tal hecho.
Tal vez esté en manos de González Laxe uno de los principales retos en Galicia: la financiación de las obras de construcción del puerto exterior de Punta Langosteira, en Arteixo, y determinar el futuro de esas instalaciones.
Pero el mayor de todos los desafíos tiene a Elena Espinosa y Martín Fragueiro en el ojo del huracán en materia pesquera, con varias patatas calientes en sus manos: Política Pesquera Común, costera de la anchoa, pesca sostenible, planes de lucha contra la pesca ilegal, medidas relacionadas con la política de comercialización y transformación de los productos pesqueros, primera venta de la pesca, paralización de parte de la flota, modernización y reconversión de esta, cofradías y organizaciones de productores, control de las importaciones de productos pesqueros, planes de ajuste del esfuerzo pesquero, diario de pesca, asignación y transmisibilidad de las posibilidades de pesca, planes de recuperación, y un largo etc.
En cuanto a Salvamento Marítimo, la que dentro de pocas fechas será su responsable tiene ante sí retos locales importantes que van desde lograr una respuesta más efectiva ante los accidentes en la mar, a poner en marcha de una vez lo que su antecesora en el cargo planificó en cuanto a medios y dotaciones, comenzando por el cambio adecuado del helicóptero con base en el aeropuerto de Alvedro; la reactivación del centro que, en Vilar do Colo-Fene, va a permitir el suministro casi inmediato de medios de lucha contra la contaminación marina, etc.
En lo que hace referencia al ISM, bien poco queda en esta comunidad que no hubiera sido transferido; pero, sin duda, potenciar debidamente el Centro de Bamio -verdadera joya de la corona de la institución- no sería una mala idea.