ANTÓN LUACES
El uso de explosivos en la pesca no está erradicado, ni mucho menos, en la comunidad gallega y, menos todavía, en áreas de A Costa da Morte.
Reciente todavía el juicio contra dos marineros-armadores camariñáns acusados del uso de material explosivo en las faenas de pesca, y condenados a 4 años y 7 meses de cárcel, además de al pago de una fuerte sanción económica, está claro que la opinión pública no siempre comparte la condena al infractor sino que, en buena medida, justifica ese uso absolutamente ilegal de la dinamita o la goma-2 en cualquiera de sus versiones alegando que "los cartuchos siempre han estado a bordo" y han servido como medio para "pescar".
Hasta hace unos años no era raro hallar en puertos gallegos marineros con dedos e incluso manos amputadas por la explosión incontrolada del material que utilizaban para "atontar" a miles de kilos de sardina y matar a otras tantas que no eran aprovechadas ni siquiera para ser destinadas a harina de pescado dado el enorme destrozo que el explosivo ocasiona en los bancos de peces. No sólo de sardinas, sino de todas aquellas especies próximas al lugar de la detonación.
Esta "dedicación" de algunos marineros gallegos ha sido asumida también por pescadores peruanos del departamento de Ica, donde tres de ellos han sido condenados a 4 años de prisión y el pago, como reparación civil, de 600 nuevos soles (alrededor de 200 euros), lo que se considera una sanción alta y una condena "histórica".
Los tres pescadores iqueños han sido acusados de pesca con explosivos en un área de la reserva pesquera peruana, delito que representa "una grave amenaza para la biodiversidad marina". La infracción se produjo hace un año y, si bien se considera que podría repetirse por otros pescadores, muchos son los que piensan que, sentado el precedente de la condena, también serán muchos los que mediten al respecto y, ante el temor a las sanciones, se olviden del explosivo y opten por los sistemas tradicionales de pesca en aguas propias para la práctica de esta tarea profesional.
La dureza de las sanciones en Perú por un delito de uso indebido de explosivos en la pesca marítima, no tienen correspondencia en España, donde las leyes son más laxas, con la excepción de los marineros-armadores camariñáns que ya han anunciado el recurso de la sentencia. De aplicarse aquí con la dureza de allá, es probable que las quejas y las denuncias (escasas, a pesar del daño) por el uso de dinamita en la mar se vieran muy reducidas por el temor a las sanciones: cuatro años de cárcel y una pena económica bastante alta -200 euros son mucho dinero para un pescador peruano- son motivos lo suficientemente disuasorios incluso para los más recalcitrantes "dinamiteros" de la costa gallega.