M. MÉNDEZ | VILAGARCÍA
El nuevo método químico de análisis de biotoxinas marinas que trata de imponer la Unión Europea (UE) y que tanto puede perjudicar a Galicia ha desencadenado una batalla política en el Congreso entre el PP y el PSOE. La conclusión de este enfrentamiento es que el sistema analítico puede resultar muy perjudicial, pues de no ser así los dos grupos políticos no se pelearían para ver quién ha hecho más para tratar de evitar su puesta en marcha.
Los socialistas, que siempre acusaron a la Xunta de crear una alarma injustificada entre el sector -desde que la Consellería do Mar alertó del riesgo que se avecina y empezó a ejercer presión para frenarlo-, dicen ahora que el Gobierno ha estado al lado del sector y que ha realizado una firme defensa ante la UE, aunque el grupo popular replica que, a pesar de lo mucho que está en juego el Estado "no ha presentado una sola queja" en la CE.
Tabuyo
El diputado socialista Domingo Tabuyo llegó incluso a anunciar como un logro del Gobierno Central que en caso de aprobarse el nuevo método, habrá una moratoria de tres años, es decir, "36 meses de convivencia de ambos métodos para facilitar la adaptación tanto de los laboratorios como del sector", una cuestión ya conocida en Galicia. Incluso destacó que no está previsto, al menos de momento, que se modifiquen los límites de biotoxinas vigentes, aunque nadie ha garantizado hasta ahora que esos niveles no se reduzcan en el futuro.
La polémica se produjo después de que la diputada del PP, Belén do Campo, reclamara en el Congreso que de ninguna manera se modifique el método de análisis. Fue en la Comisión de Sanidad del Congreso donde Do Campo advirtió de que un cambio de método "y la reacción socialista puede suponer la desaparición de cientos de bateas". Do Campo incidió en que no se puede hacer oficial un método que no valdrá hasta dentro de varios años, "y lo que está claro es que el Gobierno de España no está haciendo lo suficiente en esta materia", añadió.