El atunero vasco Txori Toki, con 30 marineros a bordo -cinco vascos, diez gallegos y el resto africanos-, avistó ayer a primera hora de la mañana una pequeña embarcación pirata que se encontraba a unas siete millas del pesquero y se acercaba con varios hombres armados. La tripulación se percató de la presencia del esquife cuando se encontraba a unas 330 millas de la costa de Kenia e inmediatamente cambió de rumbo y se alejó a toda máquina de la zona, con lo que evitó un posible ataque.
"Es la primera vez que los vemos desde que faenamos aquí y la verdad es que asusta un poco. Pero estaban lejos y al momento dimos la vuelta y avisamos a la casa armadora, a las fuerza de la misión Atalanta y al resto de los pesqueros que faenan en la zona", explicó el patrón del atunero, Imanol Ibarbia.
El buque pertenece a la empresa de Bermeo Inpesca, que también es propietaria del Txori Argi, atacado el pasado domingo a 80 millas de las islas Seychelles. Los representantes de la armadora restaron importancia al incidente y lamentaron que se está creando una "psicosis" en torno al problema de la piratería en aguas del océano Índico.