M. BARRAL / AGENCIAS | A CORUÑA / MADRID
Un operativo coordinado por la misión europea contra la piratería Atalanta, en el que participaron fuerzas de la UE y de Seychelles, logró capturar el lunes a los piratas considerados responsables del ataque, el domingo, al atunero vasco Txori Argi, con 14 de sus 29 tripulantes de origen gallego. El intento de abordaje fue repelido gracias a los disparos realizados por los guardias de seguridad embarcados en el pesquero y, tras conocer el incidente, la misión Atalanta activó una operación que permitió la detención de ocho somalíes y la incautación de tres embarcaciones.
Los mandos militares europeos enviaron un avión de patrulla marítima a la zona tras el intento de secuestro del Txori Argi y localizó una nave nodriza y dos lanchas rápidas a unas cien millas de Seychelles. La aeronave guió hasta los piratas a un buque guardacostas del archipiélago, el Andromache, que detuvo a los presuntos piratas.
La tripulación del atunero vasco se felicitó ayer por la noticia al considerar que hechos como este pueden hacer que los piratas se lo piensen más antes de atacar. "Nos alegramos de que los hayan cogido. Es la forma de que tengan algo de miedo. Esperemos que los procesen y no los suelten sin juzgarlos porque sino esto no servirá de nada", explicó el patrón del Txori Argi, Santi Gamboa.
El atunero vasco se encuentra ahora a 500 millas al sur de donde se produjo el ataque, una zona más tranquila pero en la que el pescado escasea. "Cruzamos las Seychelles para venir aquí y alejarnos lo máximo posible del peligro a pesar de que hay menos pesca. Llevamos dos días sin pescar", lamentó Gamboa.
El patrón del pesquero atacado el domingo reclamó también un mayor control de los puertos de salida de los piratas porque "una vez que están en alta mar, son muchos y pueden aparecer en cualquier sitio". "No sabemos nunca donde nos pueden atacar y vivimos en una incertidumbre constante", aclaró el mando del Txori Argi.
La operación Atalanta capturó el lunes a otros nueve piratas que navegaban a bordo de una nave nodriza y dos esquifes, responsables del ataque, el pasado viernes, al mercante Lubeck a unas mil millas al este de Somalia. Las fuerzas europeas enviaron dos aviones de patrulla marítima que guiaron a la fragata holandesa Tromp hasta la nave nodriza, que sólo se detuvo tras varios disparos de advertencia. El navío de guerra continuó rastreando la zona y acabó detectando otras dos lanchas rápidas, que formaban el grupo de ataque, a pocas millas de distancia.
La Secretaría General del Mar del Ministerio de Medio Marino , por su parte, presentó ayer a las asociaciones de la flota atunera que faena en el Índico -Opagac y Anabac- la propuesta legislativa que regulará la concesión de ayudas para la contratación de seguridad privada a bordo en los buques atuneros congeladores. Estas subvenciones pretenden cubrir el 25% del coste de los agentes armados embarcados en los atuneros, como había anunciado el Gobierno tras el secuestro del Alakrana en octubre del año pasado.
A finales de la próxima semana se elaborará y comunicará un texto final, teniendo en cuenta los comentarios y consideraciones expuestas por el sector atunero español, según informó el Ministerio de Medio Marino.
Esta normativa "dará respuesta a los compromisos" asumidos por el Ejecutivo para mantener la operatividad de la flota atunera congeladora, que se ha visto alterada por las acciones de piratería que ponen en peligro la integridad de estos buques.
Mientras, la Fuerza Naval de la Unión Europea Navfor de la puesta en libertad del MV Theresa VIII, un carguero de sustancias químicas con bandera de Kiribati que fue secuestrado por piratas en aguas de Somalia en noviembre de 2009.
El barco, con armador de las islas Vírgenes, cuenta con una tripulación de 28 miembros y fue abordado a 290 kilómetros al noroeste de las islas Seychelles.
Durante estos cuatro meses, el buque ha estado retenido en Haradere, localidad costera de Somalia y centro de operaciones de los piratas que operan en amplias zonas del océano Índico. La liberación de la embarcación se produjo tras el pago de un rescate aunque se desconoce su cuantía.