Lumar exige ahora una quita a la banca después de tres años sin pagar sus créditos

La conservera responsabiliza al Banco Pastor del futuro inmediato de la compañía - Entre deudas vencidas y pendientes suma un pasivo de 12,9 millones

01.08.2015 | 01:44
Los responsables de Lumar en 2011, durante su estreno en el Mercado Alternativo Bursátil.

Las entidades cuestionan la viabilidad de la firma y prevén ejecutar sus préstamos

Lumar Natural Seafood está cada vez más cerca de suspender pagos. O al menos así se desprende de las diferencias que la firma conservera de A Pobra do Caramiñal tiene con sus bancos acreedores, que rechazan negociar una reestructuración de su deuda. La firma tiene un pasivo vencido de 7,8 millones de euros con las entidades financieras, la Seguridad Social y algunos proveedores, pero el 80% de ese volumen es con los bancos, principalmente Banco Pastor, Abanca -que a su vez es accionista con algo más de un 4% del capital- y Banco Sabadell Gallego.

Fuentes próximas a la situación de Lumar aseguran que la firma dejó de pagar los créditos a la banca en 2012, con lo que acumula tres años de mora en los que su situación económica además ha empeorado, lo que les genera dudas sobre su viabilidad. La firma exige sin embargo a las entidades una quita sobre su deuda que las mismas fuentes cifran en un 90%. Lumar reconoce que dejó de pagar sus créditos hace tres años pero niega demandar una quita de la deuda tan elevada y precisa que plantea una diferente en función de cada uno de los bancos, pero no la concreta.

Banco Pastor y Abanca descartaron responder a las consultas de este diario sobre la situación de Lumar, pero según podido saber este periódico, al menos algunas de ellas están dispuestas a ejecutar los préstamos y dejar de dar una asistencia que se mantuvo durante los últimos tres ejercicios para intentar que la firma saliese adelante.

Lumar Natural Seafood envió ayer al Mercado Alternativo Bursátil (MAB) una serie de aclaraciones al informe de auditoría que acompaña las cuentas de la conservera correspondientes a 2014, remitidas el pasado jueves con tres meses de retraso sobre el plazo oficial al MAB. En el escrito el consejero delegado carga las tintas contra la banca al asegurar que el consejo de administración hará "todo lo posible" para asegurar la continuidad de la empresa y alega que su actividad "está creciendo". "Lo que no puede controlar el consejo de administración es la decisión que el principal acreedor financiero [Banco Pastor] de la compañía va a tomar, lo cual va a determinar el futuro inmediato de la compañía". Precisamente por eso y en ese mismo escrito al MAB, la conservera reconoce que "en caso necesario" utilizará la vía del preconcurso de acreedores que le da un plazo de hasta cuatro meses para negociar con la banca antes de suspender pagos. En ese mismo informe, sin embargo, reconoce que el total de la deuda (la vencida y la pendiente) se eleva a 12,9 millones de euros. La firma tiene además un patrimonio negativo de 6,8 millones, por lo que está incursa en causa legal de disolución, una situación similar a la Martinsa-Fadesa antes de entrar en liquidación. Los auditores además plantearon dudas sobre las cuentas de al menos los dos últimos ejercicios.

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