El que avisa no es traidor

21.09.2015 | 00:47
El que avisa no es traidor

La concentración, el sábado, en Portosín, fue otro aviso. Uno más, que nadie se llame a engaño. Y que nadie diga, llegado el momento, que no ha habido señales evidentes de que la flota de litoral de Galicia -al igual que las de las otras comunidades autónomas con flota de estas características- está harta de templar gaitas.

Un dato, uno más entre otros muchos: la flota gallega no puede capturar xarda en el caladero nacional Cantábrico Noroeste porque, al decir de la UE y la Secretaría General de Pesca del Gobierno central, esta pesquería está agotada.

Si es así, ¿cómo es posible que barcos portugueses pesquen en esas aguas la xarda que no se permite capturar a las flotas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco? Es xarda, caballa, que nosotros, aunque no podemos pescarla, se está vendiendo en nuestros mercados. ¿Vendida por los barcos portugueses propiedad de armadores gallegos? Que lo averigüe la Consellería do Mar, la Secretaría General de Pesca o la Comisión Europea y sus inspectores.

En el Mediterráneo no se pueden capturar atunes. Estos, se dice oficialmente, están prácticamente, en cifras de alerta dada su escasa presencia en aguas del Mare Nostrum. Pero los pescadores mediterráneos de litoral se quejan y supongo que con razón, de que no pueden pescar nada que esté autorizado dado el altísimo número de atunes que puluan por aquellas aguas y que se comen todo lo que ellos, los profesionales de la mar, podrían pescar de no ser tantos los voraces atunes que patrullan el Mediterráneo.

Más aún: muchas barcas del litoral mediterráneo se desplazaban años atrás a aguas del Golfo de León con sus correspondientes permisos de pesca. Hoy quedan poco más o menos media docena de estas barcas que, lo que son las cosas, no pueden acceder al Golfo de León porque aquí, desaprensivos pescadores ¿franceses? utilizan la dinamita para hacer lo que en aguas de Galicia hacían, hasta hace relativamente poco tiempo, desaprensivos pescadores gallegos dedicados a la captura como fuese de sardina.

La CE dio un toque de atención a las autoridades pesqueras españolas y estas reaccionaron rápidamente, a través de la Xunta de Galicia, para poner coto a tal desmán (de lo que uno, particularmente, se alegra); pero qué es lo que lleva a la UE a guardar silencio en torno al uso de explosivos en aguas francesas?¿Será porque los que salen malparados son los tripulantes de media docena de barcas españolas que se atreven a pescar donde los francos son dueños y señores, sin tener en cuenta que hablamos de aguas que la Unión Europea contempla como comunitarias?

¿Por qué no se discuten estas cosas que los propios marineros ponen en conocimiento de las autoridades locales, regionales y nacionales y se da una solución a las mismas? ¿Qué interés tiene la UE en impedir pescar a las flotas comunitarias en aguas que le son propias y, sin embargo, se abre absolutamente a la importación de pescado procedente de terceros países y, en muchos casos, sin contrapartidas arancelarias ni siquiera de control sanitario?

El que avisa no es traidor: armadores, patrones, marineros de todas las flotas españolas de litoral plantean un amarre de los barcos en el Norte de España, en el Mediterráneo, en el Golfo de Cádiz y en Canarias. Han dicho basta. Y con la colaboracion, o sin ella, de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, diseñan su estrategia para, además del amarre de barcos, realizar concentraciones en Madrid, en Santiago de Compostela, en Vigo o A Coruña. Pero las administraciones pesqueras se llaman Andana.

A las puertas están las elecciones generales de diciembre. A ver quién da el primer paso.

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