Llueve sobre mojado

11.10.2015 | 01:48
Llueve sobre mojado

Durante la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, el Instituto Social de la Marina (a cuyo frente estaba entonces la coruñesa Pilar López Rioboo) impulsó el reconocimiento del trabajo de las rederas para que pudiesen contar cuanto antes con la posibilidad del beneficio de la aplicación de coeficientes reductores a efectos de jubilación -como ocurre en los trabajos de la mar desde hace años-, la aplicación a su actividad del reconocimiento asimismo de la enfermedad profesional -nada nuevo bajo el sol, pero sí para las rederas- y la profesionalización del sector a partir de la asunción de la actividad como un trabajo remunerado y por cuenta ajena.

Todo esto quedó pendiente y, ahora, el Ejecutivo que preside Mariano Rajoy ha abierto la caja de los truenos porque a las rederas se les deja en buena medida de lado para que sean los "atadores" (varones) los que se beneficien directamente de la lucha que, desde hace mucho tiempo, llevan a cabo sus compañeras rederas a las que ni siquiera se menciona en el proyecto de ley reguladora de la protección social de los trabajadores del sector marítimo pesquero.

Las rederas que actualmente cumplen su función como tales en la comunidad gallega no son más allá de 170, si bien en 2007 aparecían inscritas 700. Más de la mitad de ellas nunca habían ejercido la profesión y se les consideraba "furtivas" cuando, en realidad, simplemente se habían dado de alta en el censo de rederas para cotizar en el Régimen Especial del Mar y, a la hora de jubilarse, tener derecho a una pensión.

Tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado fueron aprobadas en su día iniciativas en apoyo a la aplicación de los citados coeficientes reductores para la jubilación y la definición de las enfermedades consideradas profesionales y derivadas de la actividad que estas mujeres desarrollan para los barcos y armadores cuyos aparejos, tanto de artes menores como de cerco o palangre, han de pasar necesariamente por sus manos para poder ser reutilizados tras un enganche o reventón producido por un exceso de carga durante un lance. Pero todo ha sido, hasta este momento, agua de borrajas.

Son mujeres que llevan años cotizando a la Seguridad Social a través del Régimen Especial del Mar, por lo que el señalado proyecto de ley reguladora nos les regala absolutamente nada al establecer su protección social, ganada a pulso en una pelea de años interminables en los que muchas mujeres han perdido demasiadas batallas administrativas.

Las rederas de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco quieren que se tengan en cuenta los viejos planteamientos; pero hacen hincapié en el reconocimiento de la profesión, como de hecho se establece en el proyecto de ley para colectivos como los "atadores" o rederos y los pescadores que emplean métodos de buceo para su actividad. En definitiva, que se reconozca la profesión y que los coeficientes reductores para el colectivo y al establecimiento como consecuencia de su actividad de las enfermedades profesionales que les afectan no sean una limosna sino un acto de justicia.

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