Cuotas para todos

16.11.2015 | 00:52
Cuotas para todos

Entramos en razón. El cerco gallego y los varios miles de personas que le acompañaron ayer desde la plaza do Obradoiro hasta el jardín de las setas multicolores en San Caetano (Santiago) fijaron un nuevo hito en su etapa de demanda de soluciones para el sector del cerco y, de paso, pidiendo un reparto justo de cuotas de pesca para todos.

Los cerqueros siguen quemando etapas y van camino de cumplir el primer mes de protesta "campestre". Nos les arredra el frío (están acostumbrados a él) ni la lluvia (menos dura que los rociones de mar). Y están decididos a no desmayar en su demanda. Ahora, con la aquiescencia de centenares de marineros de otros puertos gallegos que, en la soleada mañana de ayer, se desplazaron a Santiago con un "basta ya" en los labios y un "nunca máis" en el corazón, hartos de pedir y cansados de recibir el silencio como respuesta.

Siguen con interés las que consideran maniobras auspiciadas, probablemente, por aquellos que nada quieren saber de la gestión de cuotas por entidades como Acerga y que, a lo que se ve, tampoco se inclinan por mantenerse en las estructuras de las cofradías de pescadores. Los que ahora protestan ante el edificio de la Xunta creen que a algunos compañeros de profesión les falla la memoria o, definitivamente, han perdido el norte verdadero en esto de pescar y tender puentes de futuro para la pesca. No entienden qué sentido tiene crear una nueva asociación del cerco en Galicia porque esto contribuye, estiman, a los clásicos planteamientos del "divide y vencerás". Y si la fragmentación del sector pesquero gallego -como en general el de España- es un hecho desde años atrás, la creación de nuevas asociaciones que dicen ser proclives a la gestión por cada barco de sus cuotas de pesca no es sino dar argumentos a aquellos que para nada quieren la unión de pescadores.

Bruselas, como se recordará, solicitó consenso a los representantes de Acerga desplazados a la capital comunitaria para que la Comisión Europea tenga en cuenta la realidad de un sector que todavía sigue sin ser reconocido totalmente en las altas instancias de la UE. Ese consenso no se va a lograr, ni mucho menos, creando más divisiones en el seno de un subsector, el de cerco, en el que cada uno parece querer pescar lo que hoy se tiene a mano y que el que venga detrás, que arree. Dicho de otro modo: no pensar en el futuro.

Reclamar, como se hizo ayer, cuotas para todos, es sentar las bases de una solución negociada que, a lo que se ve, no podrá llegar -si se produce- antes de mediados de enero de 2016, cuando la mayor parte de los 143 barcos cerqueros gallegos hayan criado mejillón en el casco por falta de actividad.

Entre los que exigían soluciones, algunos patrones mayores de cofradías de pescadores. Se puede entender como una quiebra del silencio hasta ahora guardado respecto del problema. O puede que sea tan solo una participación a título particular, como lo fue la decisión de amarrar su volantero hace un par de meses por parte del presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, Genaro Amigo. Pero esta participación de ayer se ha entendido como un palo avante poca por parte de quienes, habiendo sido elegidos para gestionar sus respectivas cofradías de pescadores, parecen entender que hay necesidad de entendimiento con aquellos que exigen a la Secretaría General de Pesca y a la Xunta de Galicia que los barcos de cerco de Galicia tengan los mismos derechos y deberes que los de Asturias, Cantabria, País Vasco y Andalucía.

Todos pescadores; pero también todos iguales.

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