Ciegos o ignorantes

02.01.2016 | 00:39
Ciegos o ignorantes

Cuarenta años después de que la Política Pesquera Común (PPC) pasara a formar parte de la vida de los pescadores españoles y, a pesar de los cambios registrados en las distintas pesquerías y la acción no siempre bien calculada de los responsables de pesca de la UE, la estabilidad relativa continúa siendo "la cuestión". Esta, "la cuestión", atañe especialmente a las distintas flotas pesqueras españolas, pero de modo muy especial a las que, desde ayer, tendrán que ir reduciendo progresivamente los descartes (hasta la eliminación total de estos) para, en teoría, lograr ese sueño dorado que no es otra cosa que el Rendimiento Máximo Sostenible (RMS).

Pero el informe La puesta al día del sistema de TAC y cuotas ante la prohibición de los descartes, elaborado por la Cooperativa de Armadores del Puerto de Vigo (ARVI), ha permitido conocer que esos planteamientos comunitarios se caen por su propio peso ante la evidencia de que, entre los años 2008 y 2014, Europa ha dejado de pescar al menos un millón de toneladas de peces que integraban los Totales Admisibles de Capturas (TAC) que se establecen bajo un criterio de precaución de acuerdo con las recomendaciones científicas. Esto demuestra que ese millón de toneladas de peces se podría haber capturado "sin comprometer los objetivos medioambientales".

Descargar todas las capturas no es la respuesta que la sostenibilidad de las distintas pesquerías demanda en el momento actual y la idoneidad de la nueva norma sobre los descartes no ha encontrado una respuesta adecuada en la Comisión Europea.

En esos siete años comprendidos entre 2008 y 2014 se han desguazado anualmente 393 buques que no disponían de cuotas suficientes. Con este desguace se han perdido 3.875 empleos y los fondos públicos asignados anualmente a este achatarramiento de buques de pesca supera los 389 millones de euros.

Uno no sabe si ese millón de toneladas que se ha dejado de pescar en el mismo periodo de desguace de barcos hubiera sido suficiente para la pervivencia de los señalados 393 despiezados, pero sí parece evidente que la Comisión Europea vive en una permanente contradicción porque, mientras establece recortes que el sector de la pesca no puede asumir más que a la fuerza, hay cuotas sobrantes o infrautilizadas.

Desde 1983, el criterio de reparto permanece inalterado. Y, sin embargo, las condiciones que indujeron a la aplicación de tal criterio han variado sustancialmente.

Sería importante que la Comisión Europea hiciese un reseteado de sus actuaciones, una revisión de sus planteamientos y, sobre todo, que actualizara aquel criterio porque son muchos los barcos que se han quedado en el camino recorrido. Y la amenaza de desguace (del orden de los 500 buques cada año) que pesa actualmente sobre la mayor parte de la flota europea -especialmente la española- no es una cuestión baladí.

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