Normas claras de juego

11.02.2016 | 00:29
Normas claras de juego

Desde hace seis años, ha dicho la conselleira do Mar, su departamento "juega claro" con el sector en un proceso que parece ir directamente al mundo acuícola para que los ciudadanos sepan "cómo desarrollar un proyecto de acuicultura en Galicia". El borrador de la Lei de Acuicultura de Galicia fue presentado recientemente a los representantes del sector del marisqueo a pie y, una de dos: el anteproyecto -que es farragoso, sin duda- se ha ido macerando a lo largo de estos años, o los responsables de la Consellería no han considerado -por lo que sea- que la puesta en vigor de esa ley era urgente.

Ahora, sin embargo, y a pesar de que el borrador ha sido "aparcado" por el jefe del Ejecutivo gallego, todas son prisas para ir presentándolo en cualquier parte.

Que la Xunta apuesta por la acuicultura no puede discutirlo nadie. Lo que tampoco explican quienes han redactado el proyecto es si esta apuesta va a perjudicar a quienes, desde hace muchos años -mariscadores a pie, mariscadores a flote, mejilloneros, perceberos o pescadores de artes menores- dependen de lo que siembran o cuidan para su explotación.

El texto está a exposición pública, lo que se puede entender como un paso previo a su trámite legislativo. Pero no hay prisa, si se tiene en cuenta que han tardado seis años en redactarlo, previa reconversión de la Estratexia Galega de Acuicultura (ESGA) y el Plan Director de Acuicultura Litoral (PDAL).

Y no hay, asegura, ninguna posibilidad de privatización del litoral o zona de marisqueo. O sea: el anteproyecto de Ley de Acuicultura tiene antecedentes, han estados estos a exposición pública y, a lo que se ve, los afectados no se han enterado porque nadie presentó alegación alguna durante el período de exposición pública, salvo una treintena de alegaciones al PDAL, que ya recoge el borrador de ley.

Pues no. La Consellería y sus responsables saben que los profesionales de la mar y el marisqueo carecen de tiempo -a veces también de la confianza necesaria- para acercarse al DOG, a las delegaciones de la Consellería o de la Xunta y a las cofradías de pescadores. Les falta conocimiento.

Si a esto se une que la transparencia por parte del ente autonómico tampoco es una virtud, a ver quién explica a los afectados por el proyecto de ley que no se pretende privatizar o ceder el uso del espacio de dominio público a empresas multinacionales.

El espejo en el que se miran mariscadores y pescadores son las jaulas salmoneras de la ría de Muros-Noia, instaladas con alevosía y nocturnidad y sin dar ningún tipo de explicaciones a aquellos que, de repente, se han encontrado con menos mar.

Han tardo demasiado tiempo en explicar cuáles son los fines de la ley y hacia donde quieren caminar en materia acuícola. Y quizá, en este momento, sea tarde para entender tanto oscurantismo.

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