¿Qué pasa en Portosín?

29.03.2016 | 00:59
¿Qué pasa en Portosín?

Cuando el sector cerquero gallego pelea por lograr la unidad de acción en sus reivindicaciones de un reparto justo de cuotas de pesca, el circo ve cómo le crecen los más bajitos del plantel.

Primero fue Acerga, una asociación que se conformó al margen de la Federación Galega de Confrarías de Pescadores (pero sin que la inmensa mayoría de sus socios hayan abandonado los pósitos, de los que siguen siendo socios tanto armadores como tripulantes). Acerga supo buscarse las habichuelas y plantear la necesidad de la unión de todos los segmentos de flota para lograr que la pesca en Galicia sea algo más que una simple referencia en España y Europa. De este modo, y en lo que atañe a la comunidad gallega, las cofradías y Acerga han sido divergentes en casi todo. Hasta el punto de que, para algunos dirigentes de las más veteranas instituciones marineras (los pósitos), la primera pretensión de la asociación que lidera José Blanco y de la que es portavoz Andrés García no era otra que sustituir a las mismísimas cofradías.

Se ha demostrado que no era así y Acerga realizó múltiples llamados a la unidad de acción y a la integración de la Federación Galega en una plataforma desde la que sentar las bases para un mejor y adecuado reparto de cuotas, entre otras cuestiones a las que no era ajena la manifestación realizada en Santiago el pasado mes y en la que tomaron parte activa numerosos cofrades.

Cuando más dura era esa lucha y se comenzaba a vislumbrar una entente cordiale entre Acerga y las cofradías, nace una asociación -de la que se dijo por activa y por pasiva que estaba apoyada por la Consellería do Mar- que, con el nombre de Cerqueiros Galegos, rompe esa cuasi unidad lograda y hace la guerra por su cuenta en representación, dicen, de una veintena de armadores hasta entonces independientes. Esta asociación actúa a su libre albedrío y logra que se escuche su voz con los mismos derechos que Acerga y la Federación Galega ante la Administración de Galicia y España.

La semilla de la dispersión germina ahora en Portosín y Aguiño, y nace una tercera asociación: Cerqueiros do Barbanza, filial al parecer de Cerqueiros Galegos, en la que se integran cinco cerqueros de Portosín (al parecer uno con licencia para faenar en aguas vascas) y uno de Aguiño. La entente entre Acerga y el pósito de Portosín podría justificar, según los gestores del nuevo ente, la constitución del mismo.

Hace unos días en Portosín se hacían cruces ante lo que consideran muchos armadores afán de notoriedad del promotor de Cerqueiros do Barbanza que, señalan directamente, no logró ser alcalde, tampoco patrón mayor de la cofradía y ahora "se inventa" una asociación contraria a Acerga y al pósito local. Este, según los armadores consultados, fue siempre más proclive a defender a los 24 cerqueros asociados locales, frente a los seis que ahora se separan de la entidad y sin que se explicase si abandonan sus cofradías.

¿Qué pasa en Portosín, quién maneja los hilos de la tramoya, qué mano mece la cuna de la discordia del cerco? ¿A quién interesa la desunión?

Es posible que haya mucha risa a mandíbula batiente en despachos oficiales que, en poco tiempo, podrían cambiar de manos en distintos lugares de España y Europa.

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