13.000 euros para pescar un día

El repentino cierre de la pesquería de xarda perjudica a decenas de armadores de bajura que llevaron sus barcos por carretera a Cantabria. Algunos intentan recuperar la inversión

10.04.2016 | 10:41
Una de las embarcaciones gallegas de artes menores, durante su traslado por tierra a la costa cantábrica.

Suso es uno de los cientos de marineros de embarcaciones gallegas de artes menores que se desplazaron al Cantábrico para la campaña de la xarda (o caballa), que comenzó a mediados de marzo y fue cerrada por el Gobierno solo dos semanas después tras consumirse el 80% de la cuota. Este trabajador de Noia, que prefiere no dar más datos sobre su identidad, pasó catorce días en el puerto de Laredo (Cantabria) sin poder hacerse a la mar. "Llegamos aquí una semana después del inicio de la campaña. La primera semana en Laredo la pasamos preparando los permisos y la embarcación. La segunda, entre el mal tiempo y una avería, no pudimos pescar hasta el martes, y ahí ya nos comunicaron que la caballa estaba cerrada", relata el marinero.

Cuando el Ministerio de Agricultura decretó el cierre de la pesquería la mayoría de los cien armadores que transportaron sus buques hasta estos caladeros decidieron regresar a Galicia a pesar de perder miles de euros. Suso y los otros dos tripulantes de esta embarcación de Noia, en cambio, permanecen aún en una caravana aparcada en el puerto cántabro. "Era la opción de alojamiento más barata", explican los marineros, que intentarán trabajar en Laredo al menos hasta que logren recuperar la inversión. "Tendremos que pescar otras cosas, pero ahora mismo no podemos irnos", lamenta Suso. No son los únicos, ya que este marinero asegura que al menos otras "cinco" caravanas permanecen en el puerto de Santoña, también en Cantabria, sin poder volver ante las deudas contraídas. "La casa armadora nos paga la comida, si no, no tendríamos nada", asegura.

Este tripulante calcula que la empresa armadora para la que trabaja hizo una inversión de 4.000 euros para esta campaña. De estos, unos 1.500 corresponden al transporte, que en estas pequeñas embarcaciones se hace por tierra, a remolque o en camión. "Es más fácil y seguro que un viaje largo por mar", indica Gabriel Ochoa, armador de Portosín que decidió volver a Galicia tras la prohibición de capturar xarda. Explica que tuvo que llevar su barco al taller antes de ir al Cantábrico, por lo que cifra sus gastos en unos 13.000 euros. "Solo pescamos un día y sacamos unos 700 euros por las ventas. Volvemos empeñados, esto es una vergüenza", denuncia el armador, que acusa a las administraciones de "acabar" con el sector.

El Gobierno decidió cerrar la pesquería tras constatar que la flota ya había consumido más del 80% de las 1.400 toneladas que le correspondían este año, una cuota muy inferior a las 2.600 de las que dispuso en 2015 debido a una reducción del 15% por parte de la UE y a 600 toneladas adicionales que se destinaron a pagar la sanción por sobrepesca impuesta en 2010. Los armadores admiten que esperaban una campaña más corta de lo habitual, pero no tanto. "Si el año pasado pescamos cuatro semanas, este pensábamos en faenar tres como mínimo", señala Ochoa. Ambos admiten con resignación que, de saberlo, no se habrían desplazado hasta el Cantábrico.

La decisión del Ministerio levantó también ciertas sospechas entre el sector. Esta flota cuenta con un tope semanal de 10.000 kilos por embarcación, por lo que a nadie le salen las cuentas. "O no tenemos cuota o alguien se la comió", afirma Ochoa, que asegura que su barco solo pescó 1.000 kilos de xarda. Suso señala también que o los números del Gobierno están "mal" o alguien pescó "de más". Para este marinero el problema está en que la cuota se gestiona de forma conjunta y si unos pescan demasiado, se "acaba" la pesca para todos.

Capturas accidentales

La resolución que regula la pesquería de xarda reserva un 85% de la cuota para la pesca directa o dirigida y un 15% para las capturas accidentales, que son las únicas que la flota podrá realizar hasta octubre, tras el cierre preventivo decretado por el Gobierno. La flota cuenta con un tope de 300 kilos semanales para pesca accidental, una cifra que los armadores consideran "ridícula". "300 kilos no es nada, cualquier barco puede recoger más de esa cantidad sin quererlo", asegura Suso, que se pregunta qué harán con el pescado que sobre: "¿Vamos a desperdiciar ese pescado? Sería una barbaridad", lamenta el marinero.

La flota achaca esta situación a la escasez de cupos y al reparto de posibilidades de pesca, que deja a Galicia alrededor del 20% de la cuota a pesar de contar con unas 1.300 embarcaciones que pueden pescar xarda. Euskadi, que solo tiene unas 160, recibe el 40%. El presidente de la Asociación de Armadores de Artes Menores de Galicia (Asoar-Armega), José Luis Rodríguez, culpa de la situación a la Consellería do Mar y a la Federación Galega de Confrarías de Pescadores. "Estos son los grandes acuerdos que nos traen nuestros representantes", critica Rodríguez, que denuncia además que este año toda la flota que decidió quedarse en Galicia o no pudo ir al Cantábrico no podrá pescar xarda, una especie migratoria que este año llega "tarde".

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