Viva la biodiversidad

15.08.2016 | 00:35
Viva la biodiversidad

Y con ella, la diversidad. Esa biodiversidad que en grandes dosis se encuentra en aguas británicas del Mar del Norte, después de que la organización ecologista Oceana documentase más de 350 especies, muchas de estas localizadas en zonas amenazadas por actividades humanas.

Se trata de, en su mayoría, peces planos como el lenguado, la lenguadina, la platija, la solla, la peluda, y otras especies como los peces araña, los dragoncillos, lanzones y rayas, además de crustáceos como la cigala, la langosta y el buey de mar. Y otra curiosidad: Hay corales blandos, como las manos de muerto y "densas agrupaciones" de plumas de mar en fondos blandos a 200 metros de profundidad.

Me pregunto cómo puede existir tal biodiversidad dada la diversidad de sistemas de arrastre que, sin duda, han "arado" esos fondos marinos en los que, según Oceana, prevalecen "marcas de arrastre". Pues a pesar del arrastre, hay vida, oiga.

No sabe uno cuánto tiempo van a permanecer estas zonas en las condiciones actuales, y tampoco conocemos qué opinan los países ribereños de la zona inspeccionada, que es un objetivo prioritario para las empresas petrolíferas cuya codicia no tiene límites y que ya empiezan a realizar prospecciones en todo el área citada y buena parte de lo que conocemos como Gran Sol. Pero sí quiero llamar la atención de los especuladores sobre un hecho en mi opinión irrefutable: según los especialistas, el precio del barril de petróleo se va a mantener, previsiblemente durante muchos años, con tendencia a la baja. Es más: en muchos casos, explotar yacimientos petrolíferos marinos ya no es negocio. Así lo ha entendido un país, Noruega, que ha tenido en el mar del Norte alrededor de 60 campos de perforación y barcos perforadores. En algunos de esos campos ha habido hasta seis plataformas trabajando, pero podrían haber sido más.

Varias de esas plataformas se encuentran paralizadas actualmente. No son rentables. Las empresas auxiliares de las plataformas han reducido también su actividad y, en muchos años, Noruega comienza a vivir ahora las consecuencias de la falta de trabajo en los campos petrolíferos y no se halla una salida a quienes consideraban tener asegurada su vida laboral en las plataformas.

Por el petróleo, Noruega abandonó en gran medida la pesca: en el año 2008 tenía una flota pesquera registrada de 6.790 barcos. Cuarenta años antes, en 1960, su flota pesquera estaba integrada por 41.636 barcos.

Me preocupa pensar que en aguas comunitarias el futuro inmediato a causa de la importancia que se le concede ahora mismo a la exploración de los fondos marinos para la extracción de gas y petróleo, el camino a seguir sea el mismo que el ya recorrido por Noruega.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine