Padres e hijos

28.04.2017 | 01:45
Padres e hijos

Poio está de luto. Campelo llora la muerte de tres de sus vecinos. El mar, otra vez, renueva esa tradición que obliga a los marineros a considerar que cuando hay muertos es una de las "cosas de la mar". Lo han dicho varios marineros de Poio y lo creen muchos de los vecinos de Campelo. Me niego en rotundo a creer que la mar se cobra tributos por el simple hecho de extraer de él pescado y marisco. En contadas ocasiones los naufragios son consecuencia de problemas técnicos. Prevalecen los errores humanos. Y la colisión del pesquero Nuevo Marcos con una batea cerca de la isla de Tambo puede ser, como ha dicho uno de los marineros concentrados en el puerto local, "un despiste". Un fallo. Un error humano. El mar, la mar, es siempre el mismo. El Nuevo Marcos había sufrido, anteriormente al de anteayer, otros dos naufragios. La diferencia es que en estos no se produjeron víctimas. Pero este miércoles fueron tres los vecinos de Campelo que perdieron su vida trágicamente. Lo impensable, a todas luces, es que dos de los fallecidos fuesen padres de los dos supervivientes de este naufragio que marcará para siempre la historia de este lugar de Poio.

A bordo del Nuevo Marcos, miembros de su dotación dormían. Momentos antes de la colisión con una batea, habían tomado un café. La noche era fría, desapacible, y el frío había que combatirlo con algo caliente. Sobrevino ese error humano y por más que se intentó llegar a puerto a pesar de la vía de agua abierta en el casco de la embarcación, este volcó y en el vuelco se produjo lo que ya no tiene remedio: otros tres hombres en la larga lista de víctimas de los "fallos", los "despistes". Tal vez la soledad.

Hay remedios, pero habría que conformar los barcos de otra manera, dotarlos de medios que permitan -aún en caso de una vía de agua- que la embarcación se mantenga a flote hasta que llegue la ayuda. Ahora, dos hijos se han quedado sin sus respectivos padres, y estos dejan sendas viudas y otros hijos huérfanos, hermanos de los que, por suerte, conservan sus vidas.

No son las "cosas de la mar". Este es como es y no coloca bateas en la ruta trazada de memoria por un patrón. Es un despiste, sí. O un fallo. Interviene el error humano.

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