Coordinadas, mejor

01.07.2017 | 01:02
Coordinadas, mejor

El objetivo está claro: ni Galicia ni España quieren que la Unión Europea aplique, sin más, un reglamento pensado para acabar cuanto antes con los descartes de la pesca. España pretende flexibilidad y protección para las pesquerías principales y ahí se encuentra con el apoyo decidido de una comunidad autónoma, Galicia, que parece ser la única que, hasta ahora, planta cara a la pretensión comunitaria sin que sus explicaciones hayan encontrado el eco esperado no ya en la UE, sino en las comunidades autónomas vecinas con intereses pesqueros.

La ministra de Pesca, Isabel García Tejerina, ya ha explicado en Bruselas el por qué de esa solicitud de aplicación de una mayor flexibilidad para los descartes de la pesca, que no son otros que velar por los intereses de los pescadores a la vez que proteger las conocidas como especies de estrangulamiento, que no son otras que las que carecen de cuota, pero que -obviamente- entran en las redes de los barcos junto con las especies objetivo. Todas ellas, por una u otra causa, están en el punto de mira de la Comisión Europea, bien porque este organismo está convencido de que actúa al dictado de lo que marca la Política Pesquera Común, bien porque es el camino más viable para satisfacer a determinadas organizaciones no gubernamentales empeñadas tercamente en acabar cuanto antes con todo lo que suene a descartes.

Es la Comisión la que debe tener en cuenta que España defiende la flexibilidad para los descartes desde que se produjo la reforma de la PPC y que ya entonces se dieron pasos para introducir determinadas flexibilidades auspiciadas por España. Actualmente, y ante la imposibilidad práctica de que tales descartes no afecten de modo importante a las pesquerías principales, algunos estados miembros tienen muy en cuenta el posicionamiento español respecto de aquellos.

Y mientras la ministra trata, con la ayuda de otros países miembros, que la Comisión aplique aquellas medidas que impidan que las especies de estrangulamiento paralicen las pesquerías objetivo, comerciales o principales, se da la paradoja de que, entre las comunidades autónomas españolas se respira de otro modo y a otro ritmo. Por ejemplo, en el norte, donde al parecer los descartes son un juego de bolos.

En 2019 entra en vigor la normativa de descartes. Antes de que este hecho se produzca, los países que, como España, demandan flexibilidad, habrán de llevar esa convicción a la Comisión si quieren evitar que las pesquerías objetivo se vean paralizadas. Todo ello, por las buenas, incluso comprando, que es lo que Galicia plantea como una de las salidas y que uno piensa, particularmente, que no es solución.

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