Pedro Domingues Investigador del Instituto Español de Oceanografía

"El cuello de botella del cultivo del pulpo es la fase larvaria y estamos a punto de cerrarla"

"La fase de asentamiento de las paralarvas es crítica porque hay mucha mortandad" n "En Europa es inviable apostar por el cultivo de una especie con baja fecundidad"

04.02.2018 | 01:06
Pedro Domingues, en su despacho del IEO.

Pedro Domingues, investigador del centro del Instituto Español de Oceanografía (IEO) de Vigo desde octubre de 2009, estudió Biología Marina y Pesca en el Argarve, donde analizó el choco tras regresar de hacer su tesis doctoral en EEUU. El verano pasado, en el marco del proyecto Octowelf, y también dentro de éste como parte de la tesis doctoral de otro investigador, consiguió desarrollar un protocolo que permite elevar la supervivencia de las paralarvas de pulpo, un paso importante para cerrar el cultivo de una especie que escasea esta campaña.

- ¿Por qué es tan complicado cultivar pulpo?

-El cuello de botella principal del cultivo de este cefalópodo es la fase larvaria, durante los 60-70 días que vive en la columna de agua antes de asentar. La supervivencia al final de 30-40 días es muy baja. Como alimento se suele utilizar artemia [crustáceo diminuto] al igual que otras especies marinas. Dan mejores resultados los crustáceos comerciales (como nécora o centolla), pero no es viable, así que buscamos dietas alternativas para poder cultivar el pulpo. También dentro del proyecto Octowelf, y más concretamente dentro de la tesis doctoral del investigador Ricardo Tur Estrada, desarrollamos un protocolo de cultivo con nuevas técnicas, algunas sacadas del proyecto Octowelf, principalmente a su nivel de tecnología y también alimento alternativo, y hemos sido capaces de asentar paralarvas en dos tanques durante 15 días, algo que no se había hecho antes. En otoño hice otro experimento con el mismo protocolo de cultivo y también asentaron, aunque bastantes menos.

- ¿Qué ocurre con el asentamiento de las paralarvas?

-El problema es que la fase de asentamiento es complicada porque el pulpo cambia de función, de alimentación, ya no está en la columna de agua y va al fondo, proceso que puede durar 15 o 20 días. Hemos logrado asentar en uno de los tanques con una supervivencia muy alta: al iniciar había 3.500 paralarvas y llegamos a la fase de asentamiento con más de 2.500, más del 65% de supervivencia. Nadie más consiguió asentar paralarvas desde que el IEO lo logró en el 2000 y creo que el investigador Carrasco en el 2006 en Asturias. Consideramos que se puede hacer con frecuencia.

- ¿Cuál era el porcentaje de supervivencia antes?

-Al principio era casi imposible llegar a la fase de asentamiento. En 2017 aquí estuvieron unas cuantas a punto de asentar, pero lo normal es que no llegue ni al 3%; mueren antes de los 30 o 40 días.

- ¿Qué supone carecer de una dieta específica para las paralarvas de este cefalópodo?

-El principal problema del cultivo larvario del pulpo, según la mayoría de los investigadores, es un problema nutricional. La artemia no sirve, se consiguen malos resultados con el cultivo larvario y también con las sobras de crustáceos comerciales. Hay que buscar otros alimentos alternativos en el medio. Incluso estamos desarrollando piensos para poder lograr el cultivo larvario del pulpo a gran escala.

- ¿Cree que se podrá cultivar esta especie una vez se logre obtener la alimentación idónea?

-Alimentación idónea para las paralarvas hay muchísima en el medio natural, el problema es encontrar una que se pueda producir o de la que haya abundancia suficiente para hacer miles y miles de paralarvas. Nosotros hemos encontrado unas cuantas especies, pocas, que nos permiten llegar a asentar con tasas de supervivencia muy altas similares a las conseguidas con otras especies.

- ¿Por qué investigan el pulpo y no otros recursos?

-Porque el pulpo es vital para Galicia, para muchos países mediterráneos y en todo el mundo. Una hembra puede poner hasta 500.000 huevos así que su cultivo es potencial, y también crece muy rápido: puede llegar a pesar más de un kilo en un año.

- Es un buen recurso para cultivar...

-Sí, por eso seguimos intentándolo a pesar de los problemas, principalmente a nivel de cultivo larvario, desde hace más de 15 años. Creo que ahora estamos cerca de cerrar esa fase.

- Una vez se cierre, ¿será más fácil que se cultive?

-En teoría sí. Pensábamos que cuando el pulpo asentara debería ser mucho más fácil cultivarlo porque el engorde ya se hacía desde el tiempo de los romanos: con descartes de pescado o con crustáceos de poco valor comercial se puede engordar el pulpo. Pero estamos viendo que no solo el cultivo larvario es complicado, sino que la fase de asentamiento es crítica. Tenemos que trabajar bastante, pero creemos que cuando asiente el principal cuello de botella estará resuelto.

- ¿Se logró cultivar alguna otra especie de pulpo?

-Trabajo desde hace 15 años con la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y participé en una investigación en la que conseguimos cerrar el cultivo del octopus maya, que es una especie del Yucatán muy parecida al octopus vulgaris pero en la fase adulta. La ventaja que tiene el octopus maya es que al nacer, como el choco, es similar a los adultos, no tiene fase plantónica y su supervivencia es elevadísima. El problema de especies como el choco y el maya es que una hembra puede poner de 500 a 1.000 huevos, tal vez 2.000 como máximo, pero es poco viable a nivel comercial. No es comparable en una especie que una hembra ponga 2.000 huevos con otra que ponga 200.000 o 300.000 como es el caso del octopus vulgaris.

- La supervivencia es mayor en el octopus maya pero...

-La fecundidad es muy baja. Hay que plantearse que a nivel comercial a gran escala es inviable en países como el nuestro. En otros como México el entorno social es distinto y es practicable su cultivo, o en Asia, donde la mano de obra es barata. Lo que nosotros buscamos es una especie que tenga alta fecundidad, como el octopus vulgaris.

- ¿Es más rentable a nivel comercial el pulpo común?

-Claro, y no es solo más rentable sino que es impracticable, por lo menos en Europa, apostar por una especie con baja fecundidad en la que las hembras, y los machos, ponen una vez y mueren. Ni siquiera se puede conseguir un stock de reproductores. Un comercial de acuicultura si tiene una especie que pone 500 o 1.000 huevos, necesita centenares o miles de hembras para tener una producción viable, mientras que con una que ponga 200.000 huevos a lo mejor con diez hembras ya puede hacer el cultivo de un año.

- ¿Buscan una empresa interesada en su investigación?

-Sí, esperamos que salgan proyectos con empresas o contactar con alguna para ver si podemos seguir investigando, porque este tema necesita bastante mano de obra e inversión. Es el recorrido normal de cualquier especie: intentar verificar el potencial de cultivo y asociarse a firmas que quieran desarrollarlo. Para eso está el IEO, para transferir todos los resultados e investigación al sector.

- ¿Siguen con la investigación?

-Sí, a partir de abril comienzan las puestas y vamos a seguir desarrollando este protocolo y mejorándolo. Hay un proyecto que es la continuación del Octowelf, el Octonif, más relacionado con investigación aplicada, genómica, genética, biomarcadores?, cosas más específicas, no tanto como el desarrollo de su tecnología, pero hay partes que incluyen su cultivo.

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