VIVIANA BURÓN | PONTEDEUME
Los alumnos del Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Couceiro Freijomil, en Pontedeume, podrán asistir a clase a partir del lunes con la tranquilidad de que no se encontrarán el colegio inundando de aguas fecales ya que, según aseguró la Consellería de Educación ayer, será ese día en el que se proceda a la instalación del sistema que evitará que el alcantarillado del puerto se desborde por los aseos del centro escolar los días en los que se produzcan lluvias y marea alta.
El aula de inglés del Freijomil fue el escenario en el que ayer se llegó a la "decisión unánime" de instalar las válvulas antiretorno de modo "inminente" entre las partes implicadas, con el objetivo de evitar que se pueda repetir la situación acontecida el pasado martes, cuando los alumnos de Infantil tuvieron que regresar a sus casas al encontrase sus aulas anegadas de aguas fecales, trece días después de sufrir la primera inundación, el pasado 7 de octubre.
A la reunión acudió la jefa territorial de la Consellería de Educación y Ordenación Universitaria, Teresa Villaverde y un técnico; el redactor del proyecto de la obra del colegio, el arquitecto Franco Taboada; el ingeniero de Portos de Galicia Manuel Docampo: dos representantes de Aquagest: la directora del Couceiro Freijomil, Natalia Ucha; el alcalde de Pontedeume, Gabriel Torrente y el concejal de Obras, Javier Crespo. Estaba también prevista la asistencia del delegado territorial de la Xunta en A Coruña, Diego Calvo, pero finalmente no pudo asistir.
Horas antes, concretamente a las 08.45 de la mañana, la práctica totalidad de los niños matriculados en el centro escolar, acompañados de padres y profesores, protagonizaron una concentración a las puertas del colegio.
Desafiando al frío y al sueño, ataviados con abrigos y mochilas y con pancartas elaboradas por ellos mismos, los niños reivindicaron su derecho a acudir a clase en óptimas condiciones, sin tener que soportar aulas anegadas de aguas fecales ni malos olores.
Pero las exigencias no se quedaron únicamente en el problemas de las inundaciones. Los pequeños manifestantes recordaron que, pese a que las instalaciones del colegio son de reciente construcción (la obra fue entregada a principios del pasado mes de septiembre) son numerosas las deficiencias que presenta: carece de una verja de protección el muro del recinto; el patio de los alumnos de Infantil está, a día de hoy, sin finalizar; la pared que divide el colegio en dos partes no presenta la altura suficiente para asegurar la seguridad de los pequeños: las aulas no están insonorizadas; las pistas deportivas están sin pintar y el gimnasio y el aula de psicomotricidad carecen de enchufes.
Esto último ya fue solucionado, puesto que ya en la mañana de ayer se procedieron a colocar las tomas de electricidad. Contentos con lo conseguido, los padres anuncian la paralización de las movilizaciones.