VIVIANA BURÓN | PONTEDEUME
"Ojalá pudiera ofrecer a los comerciantes un aparcamiento pero por el momento no es posible". Con esta frase el alcalde de Pontedeume, Gabriel Torrente, responde a la petición de los comerciantes sobre la instalación de un aparcamiento "definitivo" en el casco urbano del municipio de forma "inmediata".
La razón que alega el regidor es la carencia de suelo municipal. "Comprendo que esperan una solución desde hace muchos años pero cuando nosotros llegamos al Gobierno no había terrenos de propiedad municipal y estamos trabajando para conseguirlo" explica Torrente.
La Unidad de Comerciantes y Autónomos de Pontedeume (UCOA) exige al Gobierno local un parking ya que asegura que cerca del 40% de sus antiguos clientes han dejado de serlo por culpa de las dificultades que hay para aparcar en el casco urbano. Por este motivo, la asociación anuncia que iniciará una "campaña de presión" contra el Gobierno local para que tome medidas para evitar la desaparición del comercio y la hostelería.
La presidenta de UCOA, Chus Grandal, insta al Ejecutivo de Pontedeume a que decida si quiere "un pueblo de servicios o un pueblo dormitorio" y recuerda que la primera de las opciones exige un esfuerzo por parte de la Administración local y también de los comerciantes que, según asegura, "tienen que reciclarse".
El concejal de Urbanismo, Eugenio Otero, explica que por el momento las únicas soluciones que el Concello puede ofrecer ante el problema de la falta de aparcamiento son temporales, calificadas por los comerciantes como "parches". "Es cierto que estamos poniendo parches a este problema pero es que no hay otra solución" lamenta Otero, que coincide con el regidor al recordar que la culpa de la escasez de terrenos de titularidad municipal es del anterior Ejecutivo eumés.
Tanto el alcalde como el responsable de Urbanismo tienen sus esperanzas puestas en el Plan General de Ordenación Municipal, que prevé la construcción de un parking en el parque Sarmiento y dotará al Concello de suelo dotacional. Sin embargo, esta alternativa no convence a los comerciantes, que reivindican una respuesta "inmediata" ya que no saben por cuánto tiempo más podrán mantener sus negocios y temen que la solución llegue demasiado tarde.