Rusia desafía a la flota de la OTAN y mueve sus barcos hacia el mar Negro

El británico Miliband viaja a Ucrania para forjar un frente de presión contra el Kremlin, mientras Medvedev busca el apoyo de China en su enfrentamiento con Occidente.

28.08.2008 | 01:02
Marinos georgianos frente a uno de los buques que EEUU tiene desplegados en el Mar Negro. Marinos georgianos frente a uno de los buques que EEUU tiene desplegados en el Mar Negro.

Un día más, y otro paso en la escalada de tensión que desde hace un mes Rusia mantiene con Georgia y, por extensión, con las potencias occidentales y europeas aliadas de Tiflis. Un día después de que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, reconociese como estados a Abjasia y Osetia del Sur (regiones independentistas de Georgia), el Ejército ruso comenzó a tomar posiciones en el mar Negro para contrarrestar a la flota de la OTAN, que según el Kremlin había desplazado varios buques de guerra, entre ellos uno español.
La Alianza Atlántica -que amenaza con romper las relaciones con Rusia desde que comenzó la crisis-insiste en que la misión de los buques, que Rusia cifra en al menos diez, es hacer llegar la ayuda humanitaria de la UE y de EEUU a las zonas de Georgia que más sufrieron la guerra de poco más de una semana entre Tiflis y Moscú. Pero el número dos del Ejército ruso, Anatoli Nogovitsin, anunció que "dado el aumento de las fuerzas de la OTAN en el mar Negro, la flota rusa ha comenzado a tomar medidas para supervisar su actividad". Así, una embarcación rusa llegó ayer a territorio abjasio. Según el comandante, su objetivo es "controlar las aguas de Abjasia y las adyacentes para prevenir el transporte de armas". "También estamos desarrollando una misión humanitaria", explicó.
Sin embargo, para la UE y EEUU -principal aliado de Georgia- la actitud de Rusia es "inaceptable". El presidente de turno de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy, advirtió ayer a Moscú de que el desenlace del conflicto en
Georgia determinará "para mucho tiempo" la relación de la UE con Rusia. "Para los europeos, no puede haber y no habrá" otra solución que una "basada en el derecho" y en el "respeto de la soberanía, la independencia y la integridad territorial de Georgia en sus fronteras internacionalmente reconocidas", afirmó el líder de la UE, que ya el martes condenó con firmeza la decisión rusa de reconocer la independencia de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.
"Nadie quiere volver al tiempo de la Guerra Fría. La OTAN no es un adversario sino un socio de Rusia. La UE tiene la voluntad de construir una relación densa y positiva. Le corresponde hoy a Rusia hacer una elección fundamental", concluyó Sarkozy, que no fue el único en mencionar ayer los tiempos de la Guerra Fría.
El ministro de Exteriores británico, David Miliband, viajó ayer a Ucrania con el objetivo reconocido de formar "la mayor coalición posible contra la agresión rusa en Georgia". Tras entrevistarse en Kiev con el presidente ucraniano, Víctor Yúschenko -el único líder de la antigua URSS que condenó la invasión rusa de Georgia y el reconocimiento de Abjasia y Osetia-, Miliband aseguró que es "responsabilidad" del presidente ruso, Dimitri Medvedev, no desatar una nueva "Guerra Fría" entre Rusia y Occidente. Miliband reiteró que considera "inaceptable e injustificable" la decisión de Rusia de reconocer la independencia de las separatistas regiones georgianas, por lo que se mostró partidario de que el Grupo de los Siete países más industrializados (G7, integrado por Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia) debe "revisar la naturaleza, profundidad y amplitud" de sus relaciones con Rusia. El ministro británico también planteó que la UE reconfigure su red de abastecimiento energético ante la posibilidad de que el conflicto desencadene un corte de suministro del gas ruso.
Sin embargo, Medvedev mantiene su desafío a Occidente y ayer comenzó un viaje por sus principales aliados asiáticos para intentar recabar su apoyo. Su primer destino fue Dushanbe, la capital de Taykistán, mientras que hoy asistirá a una cumbre en Shanghai en la que confía que las autoridades chinas manifiesten en público su sintonía con el Kremlin.
En cuanto al presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, no viajará a la cumbre extraordinaria que la UE celebrará el lunes para abordar las tensiones del Cáucaso por temor a que tras su salida del país Rusia bloquee el espacio aéreo y no pueda volver, según reconoció en una entrevista.

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