EFE
La lucha antidrogas en México será previsiblemente uno de los temas dominantes de la Cumbre de Líderes de América del Norte, que se celebrará el 9 y 10 de agosto en Guadalajara, la segunda ciudad más grande de México.
El encuentro entre EEUU, México y Canadá se celebra en un momento en el que continúa la espiral de violencia en México, donde diariamente se producen secuestros, decapitaciones y tiroteos a plena de luz del día.
Se calcula que más de 10.000 personas han muerto por la "narcoviolencia" desde 2006, y el recuento de muertos desde principios de este año se sitúa ya en unos 4.000, según informes preliminares.
Funcionarios de alto rango del Gobierno de EEUU defendieron hoy los esfuerzos de México al explicar a la prensa el propósito y alcance de la cumbre, que se celebra desde 2005, y plasmaron el espaldarazo político del Gobierno de Barack Obama a Calderón.
"El gobierno de Calderón ha actuado de forma valerosa ante la amenaza de estos carteles...desafortunadamente, (la lucha antidrogas) no es una propuesta a corto plazo", dijo el general retirado James Jones, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
"Hemos visto el éxito de nuestros compromisos en Colombia en varios años, así es que (la de México) es una iniciativa y propuesta a largo plazo", precisó.
Por su parte, John Brennan, asesor adjunto de Seguridad Nacional, destacó la "tremenda" cooperación entre EEUU y México en la lucha contra el narcotráfico.
Reiteró que EEUU tiene parte de responsabilidad en estas lides, en lo que se refiere a la reducción de la demanda de drogas, el lavado de dinero y el flujo ilegal de armas hacia el sur, que alimentan ese lucrativo negocio.
Frente a las críticas sobre si la estrategia de Calderón está surtiendo el efecto deseado, Brennan afirmó que "la actividad del Ejército mexicano es una decisión del Gobierno mexicano".
El objetivo de EEUU y México es aprovechar los recursos policiales y capacidades militares, de inteligencia, y seguridad, y todo eso "va en la dirección correcta", dijo.
La nota discordante, sin embargo, la dio el senador demócrata Patrick Leahy, clave en el desembolso de ayuda exterior, que considera que la estrategia actual por sí sola "no es una solución a largo plazo ni está claro lo que pueda lograr a corto plazo".
Por ello, cree "prematuro" que el Departamento de Estado envíe al Congreso, en cumplimiento de una ley federal, un informe sobre los avances del Gobierno de México en materia de derechos humanos.
Esa ley permite retener el 15 por ciento de los fondos destinados a la Iniciativa Mérida hasta que el Departamento de Estado certifique mejoras en cuatro áreas, entre ellas la de los derechos humanos.
Para Leahy, México "necesita unas fuerzas policiales eficaces y un sistema judicial que funcione", pero, por ahora, no ha cumplido con requisitos relacionados, por ejemplo, con el enjuiciamiento de efectivos involucrados en abusos de los derechos humanos.
Preguntado al respecto, Dan Restrepo, director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional, dijo que el Departamento de Estado quiere elaborar un informe que "sea lo más completo posible".
"Se ha recibido nueva información con la que se actualizará el informe, y éste será enviado al Congreso cuando esté listo", aseguró Restrepo, que no aventuró detalles.
La canciller mexicana, Patricia Espinosa, dijo hoy que el Gobierno de Los Pinos informó al Departamento de Estado de los avances sobre la protección de derechos humanos mientras se combate al crimen organizado.
Así, se prevé que Calderón aprovechará la reunión bilateral con Obama, el domingo próximo, para destacar esos avances, especialmente en zonas de alta criminalidad donde ahora opera el Ejército.
En juego están al menos 100 millones de dólares destinados a México dentro de la Iniciativa Mérida, una estrategia de seguridad regional de tres años contra el crimen organizado, dotada de 1.400 millones de dólares y que fue aprobada bajo el mandato de George W. Bush para México, Centroamérica y el Caribe.