AGENCIAS | PARÍS
La muerte de un joven de 18 años el domingo cuando intentaba escapar de la policía en un vehículo provocó un gran malestar en la ciudad de Bagnolet, en Seine-Saint-Denis, al noroeste de París, donde se registraron violentos incidentes. Estos hechos han hecho temer un rebrote de la oleada de violencia que asoló la periferia parisina en 2005, cuando dos subsaharianos murieron electrocutados accidentalmente en una central de alta tensión, también cuando escapaban de la policía. En esta ocasión, grupos de jóvenes protagonizaron enfrentamientos con la policía y quemaron una veintena de vehículos la noche del domingo, en protesta por la muerte de Yakou Sanogo, que falleció tras estrellar su moto contra una barrera de hormigón, cuando era persequido por los agentes.
El joven, que trabajaba habitualmente como repartidor de pizzas, conducía una moto de cross prohibida en la vía pública y, al parecer, se saltó un control policial. Tras conocer su fallecimiento, jóvenes de esta barriada, habitada mayoritariamente por población inmigrante, se reunieron en varios lugares, algunos armados de barras de hierro, y comenzaron a incendiar vehículos, quemar contenedores de basura y romper los cristales de las marquesinas de autobuses y de algunos comercios, según Interior.
Fuentes ministeriales señalaron que los jóvenes arrojaron incluso cócteles molotov contra los agentes del orden y precisaron que se investigarán las circunstancias que rodearon la muerte del joven.
En 2007, el accidente mortal, en circunstancias similares, de dos jóvenes causó graves protestas.