EFE
"'Etemad Melli' no ha sido clausurado...No se ha podido distribuir hoy debido a problemas con la imprenta", explicó el Fiscal General de Teherán, Reza Mortazavi, en declaraciones recogidas por la agencia de noticias local Mehr.
Sin embargo, desde la web afín al periódico insisten en que su publicación en papel fue suspendida anoche por orden de la oficina de Mortazavi.
En un texto atribuido a Hosein, hijo del propio Karrubí, se denuncia que la edición impresa fue vetada porque publicaba en primera página una carta del clérigo en respuesta a las "acusaciones e insultos" vertidos contra su persona en los últimos días.
Karrubí ha denunciado que se cometieron abusos sexuales y se propinaron palizas a los presos en las cárceles de Irán durante los disturbios y protestas que estallaron tras la reelección del actual presidente, Mahmud Ahmadineyad.
Su denuncia han sido duramente criticada por las autoridades, que han negado la acusación y han exigido al clérigo reformista y candidato derrotado en los comicios que presente pruebas si las tiene.
El presidente del Parlamento, Ali Lariyani, ha llegado a decir que no es más que una "sarta de mentiras" y ha asegurado que las investigaciones llevadas a cabo en los penales no han hallado trazos de los citados abusos sexuales.
Karrubi, por su parte, ha criticado a Lariyani por "haberse apresurado" a desmentir las violaciones sin haber concluido la investigación.
Las denuncias de Karrubi también han enfurecido a los sectores más conservadores del régimen, algunos de los cuales, como el ayatolá Ahmad Jatamí, han pedido que se castigue con latigazos a Karrubi por "libelo" si se demuestra que miente.
Alrededor de una treintena de personas -según cifras oficiales- murieron y cerca de 4.000 fueron detenidas durante las protestas y los disturbios que estallaron tras conocerse los resultados de las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio, que la oposición denunció como fraudulentos.
Las autoridades iraníes cerraron a finales de julio el centro de detención de Kahrizak por orden del líder supremo, ayatolá Ali Jameneí, después de que salieran a la luz noticias sobre violaciones de los derechos de los presos.
La Policía iraní admitió los abusos, pero negó que las muertes estuvieran relacionadas con la violencia.