AGENCIAS | TEHERÁN
Un fiscal iraní pidió ayer el "máximo castigo" para el ex viceministro de Inteligencia e importante reformista Saeed Hajjarian por actuar en contra de la seguridad nacional, delito castigado con la pena capital, en el marco del cuarto juicio por las protestas que siguieron a las elecciones presidenciales de junio. Hajjarian es uno de los líderes de la oposición que se sientan en el banquillo acusados de fomentar las manifestaciones. Según la agencia oficial Irna, que cita el acta de acusación, "Hajjarian está acusado de actuar contra la seguridad nacional y de propaganda contra la clase dirigente islámica por difundir sospechas de fraude electoral y provocar protestas ilegales". Además, según la misma fuente, se reunió con una persona relacionada con el MI6, el espionaje británico. Según Irna, Hajjarian confesó que se vio con un diplomático británico en un intento de llevar a cabo una "revolución de terciopelo" en Irán.
Mientras, la Cámara iraní está investigando el "rumor" según el cual un cementerio de Teherán alberga una fosa común en la que están enterradas personas abatidas durante las protestas.