AGENCIAS | GINEBRA
Los países latinoamericanos cerraron filas en favor del destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, y señalaron que no aceptarán la participación en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de una delegación diplomática que no sea la designada por el gobierno depuesto.
El embajador de México ante la ONU en Ginebra, Juan Gómez Camacho, señaló: "No estamos dispuestos a permitir que ningún pueblo de la región experimente cambios antidemocráticos".
Pidió a la presidencia del Consejo de Derechos Humanos (CDH), a cargo del embajador de Bélgica, Alex Van Meeuwen, que confirme la existencia de una carta enviada por el Gobierno de facto de Honduras "informando del cese del embajador" designado por Zelaya.
"En ese caso la persona que está aquí acreditada no sería de ese gobierno y tendría que abandonar la sala", agregó ante la mirada del embajador hondureño Delmer Urbizo, a quien hacia referencia.
En realidad, Urbizo ya era embajador durante el gobierno del depuesto presidente Zelaya, pero la existencia de tal misiva evidenciaría que ahora representa al ejecutivo de Roberto Micheletti.
El cuestionado embajador Urbizo intentó dirigirse a las delegaciones tras esas intervenciones, pero no se le concedió la palabra. Al salir de la sala, denunció que no se le dejara hablar y acusó a Venezuela de estar detrás de esta situación.
Por su parte, España prohibirá la entrada a personalidades del Gobierno de facto de Honduras que impiden el retorno del orden constitucional, según dijo el ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. La Unión Europea tiene previsto aprobar hoy una declaración sobre Honduras en la que se advertirá al Gobierno de facto de que prepararán medidas más restrictivas si la situación no mejora. Moratinos señaló que, una vez que se tome esa decisión comunitaria, "España adoptará las medidas".