AGENCIAS | WASHINGTON / MOSCÚ
El presidente estadounidense, Barack Obama, anunció ayer el abandono del proyecto de escudo antimisiles en la República Checa y Polonia impulsado por su antecesor George W. Bush, tras constatar que la amenaza real de Irán no es inmediata, aunque como contrapartida se comprometió a impulsar "un nuevo sistema de defensa antimisil" para contrarrestar las amenazas de ataques con misiles de corto y medio alcance iraníes "capaces de alcanzar a Europa".
Obama justificó la decisión de abandonar el programa de defensa antimisil adoptado en 2007 después de que una evaluación de Inteligencia estadounidense haya rebajado la amenaza potencial procedente de Irán y tras completar un examen "exhaustivo" del anterior programa. "Esta decisión fue guiada por dos factores principales: primero hemos actualizado nuestra evaluación de Inteligencia de los programas balísticos de Irán y, en segundo lugar, por los avances específicos en materia de defensa antimisil", explicó Obama durante una breve declaración en la Casa Blanca en la que no admitió preguntas.
No obstante, Obama se comprometió a impulsar "un nuevo sistema" de defensa para contrarrestar las amenazas de posibles ataques con misiles de corto y medio alcance por parte de Irán por ser la "amenaza más inmediata". "Nuestra nueva arquitectura de defensa en Europa proporcionará defensas más fuertes, más inteligentes y más rápidas a las Fuerzas Armadas americanas y los aliados de América", aseguró.
Obama dijo que el nuevo sistema permitirá abordar "antes" y con "mejores defensas" las amenazas balísticas de Irán al explicar que el nuevo programa "se dará por fases y será adaptable". "Mantendremos la flexibilidad para ajustar y reforzar nuestras defensas mientras continúan evolucionando las amenazas y la tecnología", precisó.
El escudo antimisiles en Europa había sido concebido por la anterior Administración para hacer frente a posibles ataques iraníes pero había recibido enérgicas protestas de Rusia, que lo veía como una amenaza contra su territorio. La existencia de este proyecto había enfriado las relaciones entre Washington y Moscú, un malestar que amenazaba con extenderse a la cooperación contra el programa nuclear iraní.
Tras el anuncio realizado ayer por Obama, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, elogió la decisión y dijo estar dispuesto a "continuar el diálogo". "Espero que encomendemos a las correspondientes estructuras de ambos países que activen la cooperación para atraer a los europeos y otros países interesados", aseguró.
En este sentido, dijo que discutirá sobre la defensa antimisiles con Obama en el encuentro que ambos mantendrán en Nueva York el próximo miércoles al margen de la Asamblea General de la ONU.
Poco después de la comparecencia de Obama, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, explicó que EEUU desplegará inicialmente barcos provistos del sistema Aegis con interceptores de misiles SM-3 para ayudar a defender a los aliados y a las fuerzas norteamericanas de posibles amenazas. La segunda fase del sistema, explicó Gates, implicaría el despliegue de SM-3 actualizados e instalados en tierra hacia 2015. "Ahora tenemos la oportunidad de desplegar nuevos sensores e interceptores en el norte y el sur de Europa que, a corto plazo, puedan prestar cobertura de defensa antimisiles contra amenazas más inmediatas de Irán y otros", indicó, precisando que están en marcha negociaciones con Polonia y República Checa para la instalación de sistemas de intercepción en tierra.
El ministro de Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, aseguró que EEUU desplegará misiles Patriot en su territorio. "El nuevo elemento es que la parte americana nos ha asegurado que los Patriots estarán armados y con capacidad para ser conectados a nuestro sistema", dijo.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, celebró un compromiso "de acuerdo con el principio de solidaridad en el seno de la Alianza".