LUIS MUÑIZ | A CORUÑA
La policía de Honduras tenía ayer completamente sitiada la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde el lunes se refugió el depuesto presidente Manuel Zelaya tras su regreso por sorpresa al país. El Gobierno golpista de Roberto Micheletti reaccionó declarando el toque de queda y las fuerzas del orden reprimieron con dureza a los miles de simpatizantes reunidos en las cercanías de la delegación diplomática.
La cifra de detenidos, oficialmente por violar el toque de queda, supera los 200 y la Policía se empleó a fondo con gases lacrimógenos, balas de goma y chorros de agua a presión para dispersar a los seguidores de Zelaya. Además, Micheletti ordenó el cierre de los cuatro aeropuertos internacionales que tiene el país, lo que dio al traste con el viaje que ayer iba a emprender el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
En este clima de tensión política, el presidente brasileño, Lula da Silva, exigió que se respete su embajada, aunque también reclamó a Zelaya que no dé argumentos a los golpistas para que irrumpan en la sede diplomática. Con todo, Lula defendió la decisión de permitir que Zelaya se refugiara en la embajada brasileña en Tegucigalpa. Brasil está haciendo lo que "cualquier país democrático haría", afirmó. "Brasil está garantizando que se queda allí; ése es un derecho internacional y no esperamos que los líderes golpistas toquen la embajada brasileña", agregó.
Micheletti aseguró al mandatario brasileño que respetará la delegación. "Nosotros vamos a respetar su sede porque esa es tierra del Brasil, siempre y cuando ellos contesten a nuestras peticiones". Y cifró éstas: "Ese señor Zelaya tiene procesos incoados aquí en Honduras y lo conveniente sería: o le dan asilo ellos en su país o lo entregan a las autoridades".
También Estados Unidos hizo un llamamiento a la calma en Honduras e instó al Gobierno golpista a respetar la inmunidad diplomática de la embajada brasileña. "Urgimos a todas las partes a abstenerse de emprender acciones que puedan llevar a nuevos disturbios", dijo el portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly.
En términos parecidos se expresó la UE, que urgió tanto a Zelaya como a Micheletti a "abstenerse de toda acción que pudiera incrementar la tensión y la violencia". En un comunicado, la presidencia sueca de turno de la Unión Europea subrayó "la importancia de una solución negociada a la crisis actual de Honduras".
"La presidencia expresa su firme apoyo a los esfuerzos hechos por la Organización de Estados Americanos (OEA) y apoya las iniciativas tomadas por el secretario general Insulza para facilitar el diálogo y la restauración del orden constitucional en Honduras", añade la nota.
El Ministerio español de Exteriores recomendó no viajar por el momento a Honduras ante la situación de inestabilidad que sufre el país, agravada por el regreso de Zelaya. Cinco periodistas de una asociación gallega están a la espera de acceder a Honduras para realizar un reportaje sobre la pesca.
Moratinos, ministro de Exteriores, informó desde Nueva York que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se alinea con Lula en su firme llamamiento al gobierno de Honduras para que respete la embajada brasileña.
Mientras tanto, el principal actor del conflicto había asegurado horas antes a sus seguidores, apostados frente a la embajada de Brasil en Tegucigalpa, que "nadie" le volverá a "sacar" de su país y que la consigna tras su regreso seguirá siendo "patria, restitución o muerte".
Zelaya acusó a Micheletti de reprimir con violencia al pueblo hondureño, pero el presidente del Gobierno golpista le responsabilizó de "cualquier disturbio, acto vandálico, provocación o desorden que protagonicen sus seguidores en cualquier lugar del territorio nacional".
Micheletti también había dirigido sus acusaciones contra el Ejecutivo brasileño, al que advirtió de que sería el culpable "de los actos violentos que se puedan suscitar dentro y fuera de ella".
El golpista hondureño negó que el regreso de Zelaya se debiese a un error de inteligencia y aventuró que pudo entrar en territorio hondureño por los "muchos puntos ciegos" que tiene la frontera del país. Nada más se sabe sobre el modus operandi del regreso, salvo que el avión hizo escala en El Salvador.