AGENCIAS | LISBOA
Las cartas ya están echadas para los partidos políticos portugueses. La campaña electoral acabó y mañana los ciudadanos decidirán quién será su próximo primer ministro. La batalla entre los socialistas, en el poder, y el principal partido de la oposición, el PSD de centro derecha, ha sido dura. Aunque los primeros tienen las encuestas a favor con una ventaja de hasta ocho puntos, el elevado número de indecisos, un 37%, podrían inclinar la balanza y decidir si los socialistas revalidan la mayoría absoluta.
Ni socialistas ni socialdemócratas han explicado su programa electoral. Ambos se centraron en lograr que sus candidatos, José Sócrates y Manuela Ferreira Leite respectivamente, inspirasen confianza a los electores. Pero, esta estrategia es "pobre y poco movilizadora" lo que favorece una "elevada abstención y muchos indecisos" y ahí podría estar la clave del resultado final, considera el analista político Antonio José Teixeira, que no se atreve a afirmar que haya un claro ganador.
Durante los 15 días de campaña, no se habló de desempleo, ni de políticas sociales, ni de educación, de economía o de fiscalidad. Es decir, no se habló de Portugal y de su futuro. La primera semana el protagonismo absoluto fue para España y el AVE entre Lisboa y Madrid; la segunda se centró en el escándalo de las supuestas escuchas al presidente de la República por parte del primer ministro.