EFE
En plena campaña electoral, salió a la luz un supuesto caso de espionaje al jefe de Estado de Portugal, Aníbal Cavaco Silva. El escándalo surgió después de que los socialistas criticaran la participación de Cavaco en la elaboración del programa electoral de la oposición socialdemócrata.
A raíz de estas manifestaciones del partido gobernante, la oposición conservadora comenzó a cuestionarse cómo se habían conocido las actividades de Cavaco y si el jefe de Estado podía estar bajo escucha, sospechas que saltaron a la prensa el pasado 18 de agosto.
Los implicados los niegan
En medio de la polémica surgida y sus ribetes electorales, los Servicios de Información de Seguridad de Portugal (SIS) negaron oficialmente su participación en esos hechos.
Entretanto Cavaco, obligado como jefe del Estado a permanecer al margen de la campaña política, guardósilencio y sólo se limitó a afirmar que no iba a comentar el asunto en periodo electoral, aunque después de los comicios del domingo procuraría "más informaciones sobre cuestiones de seguridad".
También fue elocuente el silencio en torno al tema del primer ministro José Sócrates, sobre cuya Administración recaían las sospechas, ahora descalificadas, de haber puesto bajo escucha a Cavaco.
Las primeras consecuencias fueron a parar al jefe de prensa de Cavaco, Fernando Lima, que fue destituido después de que un diario portugués revelase que él era la fuente de las denuncias periodísticas sobre el supuesto espionaje al presidente.