AGENCIAS ISLAMABAD
Cuarenta y nueve personas murieron y cien resultaron heridas en un ataque suicida en una zona comercial de la ciudad paquistaní de Peshawar, capital de la conflictiva Provincia de la Frontera del Noroeste, en el atentado más sangriento registrado en el país en los últimos siete meses.
El ministro de Salud provincial, Zahir Ali Shah, situó en 49 la cifra de fallecidos y en más de 100 la de heridos en una visita al hospital Lady Reading de Peshawar, uno de los centros médicos que atendieron a las víctimas. Según el ministro de Información, Mian Muhamamd Iftikhar, citado por varios medios paquistaníes, la explosión tuvo lugar en una concurrida zona comercial del Khyber Bazar, la principal de la ciudad.
Varias fuentes policiales, entre ellas el jefe de la Policía de Peshawar, Liaquat Ali Khan, confirmaron que un suicida detonó una gran carga de explosivos que transportaba en su vehículo. La carga estaba compuesta por unos 100 kilogramos de explosivos, además de munición para aumentar el impacto de la deflagración.
Una fuente policial de Peshawar dijo que el atentado fue perpetrado por un suicida cuyo vehículo chocó contra un minibús de pasajeros, pero otras versiones posteriores indicaron que el autobús recibió el impacto de la explosión por su proximidad al vehículo del suicida. Entre las víctimas hay mujeres y niños y más de 50 heridos se encuentran en estado grave.
Las ambulancias se desplazaron inmediatamente a la zona del ataque, ocurrido hacia las 12.20 horas locales, y las autoridades declararon el estado de emergencia en los hospitales de la ciudad.
Efectivos de la Policía y soldados del Ejército acordonaron la zona de la explosión y los responsables de seguridad enviaron mensajes a móviles en los que alertaban de la posible existencia de un segundo vehículo cargado con explosivos y pedían extremar las precauciones y evitar mercados y otros lugares públicos.
Los canales paquistaníes mostraron imágenes de un autobús y otros vehículos completamente destrozados y montañas de escombros en la zona del estallido, además de sangre y restos humanos.
El ataque es el sexto llevado a cabo en Peshawar en los últimos cuatro meses y el más grave registrado en Pakistán desde el pasado marzo, cuando 57 personas perdieron la vida en un atentado suicida perpetrado en una mezquita repleta de fieles en la región tribal de Khyber.
El presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, condenó el atentado, aseguró que el Gobierno está comprometido a "erradicar" el terrorismo y añadió que los responsables no quedarán en libertad.
El primer ministro del país, Yusuf Razá Guilani, quien calificó a los extremistas como los "mayores enemigos del país", precisó que las autoridades no escatimarán esfuerzos en la lucha antiterrorista.
"Los terroristas atacan a gente inocente con el objetivo de presionar al Gobierno para que detenga sus operaciones contra ellos, pero su plan diabólico se verá frustrado por el poder del pueblo", dijo.