AGENCIAS | TEHERÁN
La campaña electoral en Afganistán comenzó con un llamamiento de los talibanes al boicot de los comicios y la amenaza de violencia en la segunda ronda de las presidenciales, fijada para el 7 de noviembre, con el presidente, Hamid Karzai, y el opositor Abdulá Abdulá de contendientes.
"El emirato islámico informa de nuevo al pueblo de que no tome parte en este proceso liderado por extranjeros", dijeron los insurgentes en su página web.
En la primera ronda, celebrada el 20 de agosto, los insurgentes protagonizaron 135 actos violentos, entre ataques suicidas, lanzamientos de proyectiles y disparos, lo que repercutió en el proceso, que registró una participación del 38,7%. Ayer, los insurgentes volvieron a conminar a "todos los muyahidines" a hacer que el proceso fracase, con ataques sobre los "centros enemigos".