AGENCIAS | KABUL
El equipo del candidato opositor afgano Abdullah Abdullah, quien debe enfrentarse al actual presidente, Hamid Karzai, en la segunda vuelta de los comicios presidenciales afganos el próximo 7 de noviembre amenazó ayer con el boicot a las elecciones y pidió a sus seguidores que no acudan a las urnas. Un destacado consejero de la candidatura de Abdullah fue el encargado de hacer pública la amenaza de boicot un día antes de que comparezca el líder opositor y ex ministro de Asuntos Exteriores afgano para anunciar oficialmente el futuro de su candidatura. La renuncia fue dada ayer como un hecho firme por el diario The New York Times.
"Hemos decidido evitar participar en las elecciones", dijo el consejero, quien insistió en que la decisión no implica ejercer un "boicot" contra el proceso, a pesar de que pidió de forma expresa a los votantes de Abdullah que no acudan a la próxima cita electoral. "Queremos que nuestros seguidores se queden en casa y no participen en las votaciones, pero eso no significa violencia", precisó. Está previsto que Abdullah participe en un acto público hoy para aclarar su postura respecto a la segunda vuelta electoral, dijo a Efe un responsable de su campaña, Alí Farhad.
El anuncio de ayer coincide con el vencimiento del plazo que el propio candidato dio al Gobierno de Karzai para el cumplimiento de una serie de condiciones previas a la celebración de la segunda vuelta electoral. El líder opositor pidió al Ejecutivo la destitución del jefe de la Comisión Electoral (IEC), Azizullah Lodin, después de que se constatara que se había registrado un fraude masivo en la primera vuelta electoral del pasado mes de agosto. Abdullah exigió la "inmediata destitución de Lodin, por no haber dejado credibilidad ni para la IEC ni para sí mismo", además de la "suspensión" en sus cargos de los ministros de Interior, Educación y Asuntos Tribales hasta que culmine el proceso electoral. "Dos partes de la maquinaria de fraude están a pleno rendimiento", dijo Abdullah entonces, en referencia a la Comisión Electoral y a las instituciones del Gobierno a las que había acusado de participar en el fraude de la primera ronda. El candidato puso como tercera condición que 20.000 miembros de su equipo fueran acreditados como interventores, algo a lo que las autoridades ya han dado luz verde, pero han hecho caso omiso del resto de exigencias.